El PP todavía confía en que Ciudadanos acepte listas conjuntas al Senado

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

A la espera de conocer si finalmente España se ve abocada a una nueva consulta electoral, los populares manejan varios escenarios con los que intentar rentabilizar todos y cada uno de los votos que reciba el bloque de centro-derecha en unas cada vez menos hipotéticas generales el 10 de noviembre. Y creen que la fórmula que tiene más posibilidades es la de la unidad de acción en torno al Senado.

Por lo pronto ya tienen la respuesta de Ciudadanos y de Vox a su propuesta de “España Suma” o, lo que es lo mismo, presentarse en una candidatura unitaria. Ambas formaciones han respondido con un sonoro “no”, la formación naranja porque dice estar convencida de que “por separado sumanos más” y Vox porque necesita marcar un perfil propio aún a costa de perder representación, aunque no den mucha credibilidad a los sondeos con intención de voto.

Pero Génova cree que hay un resquicio para que la formación de Albert Rivera sí acepte una fórmula de colaboración para el Senado. De hecho apuntan a que dirigentes como José Manuel Villegas, secretario general de Ciudadanos, “es receptivo a esta posibilidad”, entre otras cosas porque “sabe que podrían conseguir un grupo propio en la Cámara Baja de treinta o cuarenta senadores” por mor de un pacto con el PP y no los 13 que tiene ahora, sólo 5 de ellos electos.

Villegas mantiene un vía de comunicación con su homólogo en el PP, Teodoro García Egea, con el que terminó de cerrar el paquete de pactos autonómicos, el último, el de Madrid. Sin embargo, desde la formación “naranja” niegan ofrecimiento oficial u oficioso sobre ninguna fórmula de colaboración electoral. Los populares dicen otra cosa aunque admiten que es Albert Rivera el que tiene la última palabra y cortocircuitar un pacto que les permitiría tener el control del Senado.

La peculiaridad del reparto de escaños en la Cámara Alta “hace que por cada circunscripción tengas tres senadores o uno, no hay punto intermedio. Si eres la fuerza más votada te haces con la mayoría absoluta” aunque quedes muy lejos de la misma en el Congreso de los Diputados, con un reparto más proporcional a pesar de los restos. De hecho los socialistas tienen ahora mayoría absoluta en el Senado con 138 escaños en una Cámara formada por 261.

“No se entendería un acuerdo para el Senado pero no para el Congreso”, aducen en Cs

Los populares siempre han colocado a Villegas en unas posiciones más contemporizadoras con el PP que las de Rivera o el secretario general del Grupo, Miguel Gutiérrez, que llevó parte de la negociación madrileña donde defendió las posiciones más duras. Sin embargo, en el entorno del secretario general naranja aducen que “no se entendería un acuerdo para el Senado pero no para el Congreso”. Los mismos medios destacan, contra el mensaje del PP del voto útil, que Ciudadanos “consiguió representación en prácticamente todas las circunscripciones electorales salvo en nueve” y que ir de la mano del PP en unas generales ahuyentaría a su electorado más progresista.

Saben que los sondeos no les son favorables aunque dicen temer más a una “desmovilización” general por la frustración política generada en el conjunto de los votantes españoles que como castigo a la estrategia de Rivera.

Aún quedan más opciones de hipotética colaboración electoral. Otra más territorializada en Cataluña, País Vasco y Galicia como la de Navarra Suma, aunque el gallego Alberto Núñez Feijóo no quiere ni oír hablar de la misma y el vasco Alfonso Alonso ha puesto cerco a cualquier guiño o acercamiento a Vox. La situación del PP en Galicia es sólida, ya que aunque perdió las elecciones generales frene al PsdG, Vox no existe y Ciudadanos es muy testimonial con tan sólo dos escaños gallegos en el Congreso. Por su parte, el Pp vasco está con respiración asistida. Sólo el líder de los populares catalanes, Alejandro Fernández, se ha mostrado abiertamente a favor de la unidad del bloque del centro-derecha en su territorio.

La última opción: provincias pequeñas

La última carta del PP, quizá la más improbable, consistiría en intentar tejer alianzas en las circunscripciones con menos de seis diputados para que en el reparto de restos no se pierda ningún escaño. La cuestión es que aunque Casado insiste una y otra vez en su ofrecimiento, no ha habido una propuesta que pueda decirse formal ni siquiera ha trascendido si ha sondeado a Rivera y a Abascal,a  pesar del disgusto y el deterioro de sus relaciones con el líder de Ciudadanos.

En el entorno del líder del PP dicen estar a la espera de que se despeje el panorama. No hay unidad de criterio en cuanto a si habrá nuevas elecciones generales o, en el último momento, socialistas y morados llegaran a un acuerdo agónico.