Sánchez ve que su investidura se aleja: la consulta de Podemos “imposibilita” un acuerdo

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, este martes en Moncloa.

Moncloa se prepara para el escenario de septiembre. La convocatoria este viernes por sorpresa de una consulta a las bases de Podemos sobre la investidura de Pedro Sánchez ha roto la partida abierta entre Sánchez y Pablo Iglesias sobre la votación el próximo 23 de julio. Hasta ahora, el presidente, sus ministras y los dirigentes del PSOE habían advertido de que “no habrá segunda vuelta” para presionar a Unidas Podemos con la necesidad de alcanzar un acuerdo que permita la formación de Gobierno este mismo mes. Los términos de la consulta a los inscritos, que viene a preguntar si quieren que Podemos entre en el Gobierno o se quede fuera, “hace imposible” el acuerdo, según fuentes de Moncloa.

La maniobra de Pablo Iglesias ha causado una gran decepción en el entorno del presidente y ha elevado aún más si cabía la desconfianza entre ambos. En Moncloa consideran que la consulta está “manipulada” para torpedear las negociaciones con el objetivo de impedir cualquier acuerdo que no pase por la entrada del líder de Podemos en el Ejecutivo.

El malestar en el Gobierno se acrecienta porque Pablo Iglesias no informó ayer a Pedro Sánchez de este movimiento durante la hora que estuvieron hablando por teléfono para intentar desencallar las negociaciones tras su última reunión el pasado martes, que se saldó con un sonoro fracaso tras un diálogo sordo: Sánchez instaba a Iglesias a renunciar al Gobierno y el líder de Podemos sólo quería negociar su entrada. El encuentro acabó con duras acusaciones mutuas y filtraciones sobre el ofrecimiento de ministerios a militantes de Podemos que no pertenezcan a su dirección y sobre la reclamación de la vicepresidencia del Gobierno por parte de Iglesias.

Precisamente la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, mantenía por la mañana, antes de la convocatoria de la consulta, esperanzas en que la última oferta del presidente, sopesando “todos los escenarios”, hiciera que Podemos se moviera de su posición y accediera a iniciar una negociación programática que dejaría para el final la composición del Ejecutivo.

Después de la maniobra de Iglesias, la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, ha defendido que ahora hay que pulir un programa común, y ya luego se acordarán los nombres. “Sí importan, claro”, ha dicho, “pero no ahora”, ha matizado. Hay que entrar en el programa con un plan de trabajo y una metodología y “los nombres vendrán después”, ha insistido en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Sobre la consulta, Celáa ha advertido de que los socialistas “no obedecen los mandatos” del partido de Pablo Iglesias y que será éste quien tendrá que “modular” las respuestas a esa convocatoria. La ministra recordó que, como fuerza más votada, el PSOE es la que tiene mayor responsabilidad a la hora de formar Gobierno y, aunque no impone, “decimos que primero hay que entrar con un proyecto político” y no negociando los nombres del Consejo de ministros.

“Hagamos primero el edificio” y “pongámonos a trabajar para que en julio podamos tener una investidura y un Gobierno”, ha instado la portavoz, que ha recordado que la oferta que el presidente trasladó a Unidas Podemos sobre un Gobierno de cooperación “es importantísima desde una perspectiva política” porque contempla “puestos en la estructura” que son puestos políticos, aunque no en el Consejo de ministros.

Según Celáa, en el PSOE está toda la “maquinaría preparada” para la negociación: hay una propuesta programática, con equipo, plan de trabajo y metodología. Frente a eso “¿qué tenemos en el interlocutor?, no hay nada”, ha criticado la ministra, que ha anunciado una nueva llamada a Unidas Podemos para recordarles que “estamos esperando la respuesta”.