Salvini, el espejo donde se mira Abascal

Matteo Salvini, ministro italiano del Interior, a la derecha, y Santiago Abascal, líder de Vox, a la izquierda.

Il Capitano está al timón de la nave del populismo en Europa occidental. Matteo Salvini, vicepresidente y ministro italiano del Interior desde el 1 de junio de 2018, es el espejo donde se mira Santiago Abascal, (Bilbao, 1976) el líder de Vox que aspira a dar la campanada en las elecciones legislativas en España de este domingo 28 de abril. Por primera vez en democracia una formación situada en la extrema derecha entrará al Parlamento español.

Matteo Salvini (Milán, 1973) logró en los comicios del 4 de marzo de 2018 el sorpasso. Convirtió a la Liga, antes llamada Liga Norte, en el principal partido de la derecha italiana, con el 17% de los votos. Obtuvo mejores resultados que Fuerza Italia, con Silvio Berlusconi, predecesor de los actuales populistas, al frente.

Ganó entonces el Movimiento 5 Estrellas, con más del 32% de los votos, con quien suscribió una alianza contra natura en junio. En la actualidad la Liga, con un 31,7% de apoyos según la media de YouTrend, adelanta en los sondeos a los grillini. Será el primer partido de Italia en las próximas europeas. Aspira a la unión de los populistas en un mismo grupo y ha convocado una manifestación el 18 de mayo en Milán. La popularidad de Salvini crece imparable.

Este éxito es la principal razón por la que Salvini es un referente para Abascal, y todos los líderes nacionalpopulistas que aspiran al poder. En la última jornada electoral, el viernes, el líder de la Liga ha dado su bendición a Abascal en un tuit. Cuenta con que los españoles otorguen “un gran resultado a Vox y así gane el sentido común, el cambio y el futuro”. Desea suerte a Abascal para que pueda “impulsar en España el cambio que la Liga está haciendo en Italia”.

Quien fuera ideólogo de Donald Trump, Steve Bannon, subraya siempre que tiene ocasión cómo Salvini y Orban son las figuras que hay que imitar en esta Europa nacionalista e identitaria. Son modelos diferentes, Matteo Salvini más transversal, y Viktor Orban más conservador, pero que confluyen en su nacionalismo anti inmigración y anti musulmán. Ahí se encuentran con Santiago Abascal, que en su libro La España viva señala que le gusta “lo que Salvini defiende en inmigración, si bien se siente cercano a Orban”. Y Orban a su vez reconoce su admiración por el líder italiano.

Reyes de las redes

Il Capitano, como le llama su jefe de estrategia en redes sociales, Luca Morisi, ha conseguido seguir ganando elecciones regionales y no sufrir el desgaste del poder. “La clave de su popularidad está en un dominio sin par de las redes sociales”, señala John Hooper, corresponsal de The Economist en Italia y ex corresponsal en España con The Guardian.

La clave de la popularidad de Salvini está en un dominio sin par de las redes sociales”, afirma John Hooper

Salvini es el político europeo con más seguidores en Facebook, con 3,7 millones, y un auténtico fan de Facebook live. Cuatro jóvenes graban su actividad cotidiana. Informa a sus admiradores hasta de cuestiones personales, como su separación de Elisa Isoardi, presentadora de televisión. En realidad fue ella la que anunció su ruptura en Instagram, con una foto de los dos en la cama, y Salvini contestó. Tiene más de un millón de seguidores en Instagram y otros tantos en Twitter.

Abascal no llega todavía a ese extremo pero también maneja los nuevos medios con soltura. Cuando todo el mundo estaba pendiente de su reacción al primer debate televisado, en el que finalmente no pudo participar, colocó cuatro cacatúas en su Twitter y se hizo notar. Acuña hashtags, como #LaEspañadelpladur para subrayar cómo Vox es un partido que defiende a los obreros, o insiste en arremeter contra los “progres”, algo muy del gusto de su electorado. De hecho, plantea el voto del domingo como una elección entre la España viva y la anti España.

La Bestia es la herramienta de monitorización ideada a finales de 2014 y finalizada en 2016 que ayuda al equipo de redes de Salvini a detectar tendencias. Analizan las publicaciones en Facebook y Twitter así como las respuestas de los seguidores y de esta forma van improvisando su acción política. Si ven que tiene éxito una idea de un artículo basada en que “los inmigrantes nos roban el trabajo”, insisten por esa vía. Parece política ficción pero así sucede.

A Abascal le interesa el modelo Salvini. Más que unas políticas  claras y concretas hay eslóganes… Salvini es una fuente de inspiración”, afirma Andrea Betti

“A Abascal le interesa el modelo Salvini. Más que unas políticas claras y concretas hay eslóganes. En inmigración trasladan que hay muchos inmigrantes y que acaparan los recursos de los nacionales. Desde el punto de vista del mensaje político Salvini es una fuente de inspiración”, afirma Andrea Betti, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas.

A través de este dominio en las redes sociales, marcan la agenda de los otros medios de comunicación y de los otros partidos políticos tradicionales. Es la gran habilidad de estas formaciones nacionalpopulistas, capaces de detectar dónde está el talón de Aquiles de las tradicionales izquierda y derecha: la desconexión con los ciudadanos, especialmente con los que pierden nivel adquisitivo y seguridad a marchas forzadas.

En lo personal, Salvini y Abascal apenas se llevan dos años de diferencia y ambos proceden de la clase media. Llevan más de la mitad de sus vidas en la política. Abascal empezó en el Partido Popular en el País Vasco, de donde procede, y Salvini era concejal de la Liga Norte con 18 años.

En su juventud, Salvini era autonomista, lo que jamás ha sido Abascal. Ambos son afables en las distancias cortas y cuentan con un intenso historial amoroso. Salvini se ha casado dos veces y ahora su novia es Francesca Verdini, 20 años más joven, hija de un fiel a Berlusconi. Abascal va por su segundo matrimonio, y tiene cuatro hijos.

Armas en casa

Este viernes 26 de abril Salvini se ha mostrado eufórico en Twitter una vez que el presidente, Sergio Mattarella, ha firmado la ley de legítima defensa, una de sus apuestas electorales que facilita su avance en las europeas. Los italianos pueden a partir de ahora utilizar un arma de fuego contra quien allane su propiedad.

“Buenísima noticia para los italianos de bien y pésima para los delincuentes: como habíamos prometido, desde hoy la legítima defensa es una ley de Estado. Gracias al presidente de la República. Nosotros estamos de la parte de los que se defienden”, ha celebrado Salvini. En la imagen se le ve junto a las fuerzas del orden. A Abascal también le gusta presentarse como defensor del orden frente al caos “progre”.

Vox se ha inspirado en Salvini y propone en su programa una ley calcada de la italiana. La defensa se considera, según esta nueva norma, “siempre legítima”. Por lo tanto, no se podrá castigar a quien haya apretado el gatillo por la necesidad de “defender un derecho propio contra un peligro” a quien actúe “en un estado de grave turbación, derivada de una situación de grave peligro”. Antes era el juez quien determinaba la proporcionalidad entre ofensa y defensa.

Tanto Salvini como Abascal esgrimen que se han cometido graves injusticias al condenar a ciudadanos que han sido víctimas de delincuentes y cuyo único crimen era ponerse a salvo. Los críticos de esta nueva ley esgrimen que abre la puerta a abusos graves, al ojo por ojo estilo salvaje Oeste.

Para Abascal esta ley es “un acierto político” que acaba con la “dictadura progre” que permite que la gente se deje matar, violar y robar en sus casas. “Es puro sentido común reconocer el derecho a defender nuestro hogar y defendernos en nuestro hogar”, decía el líder de Vox cuando el Gobierno italiano aprobó la ley. Esa evocación al sentido común frente a quienes presentan sus propuestas como emocionales e irracionales también unen a Salvini y Abascal.

Fin de la protección humanitaria

Salvini también presenta como un gran logro el decreto sobre seguridad e inmigración, que ya ha entrado en vigor. Supone el endurecimiento de las condiciones para los solicitantes de asilo, limita la protección de los inmigrantes vulnerables y facilita las expulsiones.

La protección humanitaria, que se concedía a un tercio de los solicitantes de asilo, se suprime. Hasta ahora los beneficiarios tenían un permiso de residencia de dos años y derecho a un visado de trabajo en caso de tener empleo. También podían acceder a clases de italiano o formación profesional para facilitar la integración.

Ahora solo se concederá un permiso de residencia para casos excepcionales, como quien haya realizado alguna labor heroica en beneficio de Italia. Los inmigrantes que sean considerados “un peligro social” o hayan sido condenados en primer grado serán expulsados. Salvini justifica el decreto por los elevados costes del sistema de acogida y por la necesidad de combatir a las mafias.

En 2020 habrá en Italia más de 130.000 personas en situación irregular, según un informe de Matteo Vila del INSPI

Sin embargo, al abolirse la protección humanitaria muchas personas quedan en la calle, sin amparo alguno. En 2020 habrá en Italia entre 130.000 y 140.000 personas en situación irregular, de acuerdo con las estimaciones de Matteo Vila del Instituto Italiano para los Estudios de Política Internacional (INSPI).

Según John Hooper, Salvini ha duplicado el voto de la Liga en un año. “Desde el punto de vista de los hechos, la legislación más importante ha sido la limitación del estatus de los inmigrantes ya llegados y su derecho a permanecer en centros públicos subvencionados. Es muy peligroso porque sin derecho a alojamiento y a encontrar un trabajo, la tentación de hacerse delincuente es mucho mayor”.

La migración es la cuestión capital en el discurso de Salvini, como lo es la unidad de España para Abascal. Precisamente los guiños de la Liga en el pasado, cuando era la secesionista Liga Norte, hacia los nacionalistas catalanes y vascos crearon serias suspicacias en el partido político español. Solía haber representantes de la Liga Norte en la Diada, por ejemplo. Abascal hace apenas un año le dedicaba un tuit despectivo a Salvini por apoyar el separatismo catalán.

Ahora la Liga ha cambiado de enemigo, ya no es el Sur o Roma, sino los que vienen de fuera porque los italianos son prioridad absoluta. Y el inmigrante, a juicio de Salvini, quita recursos al Estado que deberían destinarse a los italianos.

“Salvini ha transformado la Liga en un partido nacional parecido al Frente Nacional (ahora Agrupamiento Nacional). El tema de la inmigración se ha vuelto dominante. Le sirve para conseguir esa unidad entre electores del Norte y del Sur. Puede ser un líder del sistema porque ha cambiado su discurso y se refiere a todos los italianos”, explica Andrea Betti.

Vox focaliza su discurso en la unidad de España, pero en inmigración la Liga sería su modelo. “Es un discurso anti inmigración, cierre de fronteras contra la inmigración, lo ven como amenaza para la identidad cultural del país. Es un discurso soberanista y del miedo, de lógica irracional. Es la fuerza de esos partidos políticos. Prometen cosas irrealizables. Les votan, no por ser creíbles, sino por el miedo”, afirma Francesco Pasetti, investigador del CIDOB y autor del artículo Desmontando a Salvini. los mitos sobre la inmigración en Italia.

Salvini prometía cierre de fronteras e inmigración cero. Desde el verano de 2018 ha cerrado los puertos, aunque está en contra del derecho italiano y el derecho internacional, y cada vez que rechaza que lleguen los barcos con inmigrantes se ocupa de dar publicidad al caso.

Son medidas simbólicas, no paran la inmigración y producen ‘efectos colaterales’ dramáticos. Mueren más en los intentos”, dice Pasetti

Pasetti, especializado en migración, explica que si bien se han reducido las llegadas en Italia, hay estudios que demuestran que se debe a medidas del gobierno anterior, como el acuerdo con Libia. “Por mar han seguido entrando personas, 46 al día desde el verano hasta finales de 2018. Estas medidas son simbólicas, no paran la migración, pero producen efectos colaterales dramáticos. Mueren más en los intentos”.

En una entrevista de Carmen Torres en EL INDEPENDIENTE, Santiago Abascal explicaba que “Vox quiere que exista un control de fronteras y que en España no se pueda entrar ilegalmente. Que se lance el mensaje al mundo de que el que entra ilegalmente no va a poder permanecer en España, no se va a poder regularizar, ni va a tener ayudas sociales ni asistencia sanitaria… Lo que decimos es que la inmigración hay que regularla en función de la capacidad del país, de las necesidades económicas y de la capacidad del inmigrante”. En ese sentido, favorece la inmigración latinoamericana frente a la subsahariana. Defiende la cultura cristiana y recela radicalmente del islam.

Vox pretende suspender el espacio Schengen por cuestiones de seguridad y también por el cierre de puertos impuesto por Salvini. Defienden que quien haya entrado ilegalmente esté incapacitado para legalizar su situación, cuando no hay vías para facilitar la inmigración regular. Quieren suprimir el arraigo y revocar las pasarelas rápidas para adquirir la nacionalidad.

Aboga por construir un muro en Ceuta y Melilla, que debería pagar Marruecos “por enviar oleadas de migrantes”, en una copia del muro de Trump en la frontera con México.

“Más restricciones solo empujan a buscar otras vías. También a un asentamiento permanente. Lo que hacen más controles y más restricción es expandir el mercado de contrabandistas y da beneficios a la industria de seguridad y de armas. Hay intereses económicos detrás de estas políticas simbólicas”, afirma el investigador del CIDOB.

Si Abascal pretende aplicar una política migratoria similar a la de Salvini, en primer lugar tendría que ser ministro del Interior como lo es el líder de la Liga, como apunta Hooper. Según Pasetti, en teoría tendría más obstáculos que el líder de la Liga por tres factores. “La sociedad española es más acogedora, y lo demostró con la crisis de los refugiados; los otros partidos tendrían que modificar su discurso y desplazarse en inmigración hacia la derecha, y también es crucial el papel de los medios de comunicación: si hacen el juego o no al discurso xenófobo”.

En cualquier caso, si Abascal hiciera algo similar a la ley Salvini, en España se dejaría desasistidos a miles de personas porque el sistema de acogida y refugio ya está colapsado por falta de medios y experiencia, más que por que haya un aluvión de llegadas.

Abascal, producto español

Entre los líderes nacionalpopulistas hay evidentes similitudes y los triunfadores siempre serán un referente. Pero sus ideologías presentan algunas diferencias. La principal entre la Liga y Vox es que la Liga tiene un origen espúreo para Vox, ese separatismo norteño, incomprensible para la #Españaviva.  Superada esa tara de origen, coinciden en el soberanismo (Italia, primero; España, primero) y en su liberalismo económico, si bien la Liga ha tenido que sacrificar su posición al gobernar con los estatistas de 5 Estrellas.

Entre las dos grandes corrientes nacionalpopulistas europeas, la transversal de la Liga y el Frente Nacional (más secular y con interés en captar a los obreros) y la católica irredenta que abandera el húngaro Viktor Orban se sitúa Abascal. Es más identitario que Salvini pero menos anti europeísta. La culpa de que España no esté unida la tienen los “progres”, empezando por los nacionales. A Abascal le gusta ese patriotismo a ultranza de Orban y de Kaczynski. Su defensa de la cristiandad.  Ha estado recientemente en Polonia, pero no acudió a la llamada a la unidad reciente de Salvini en Milán.

El gran debate es si Vox prende la mecha en la clase obrera… Lo necesita para superar a barrera del 10%”, señala Miguel Otero

“Abascal no echa la culpa a Europa de los problemas de España. Salvini, sí. Puede cambiar. El gran debate es si Vox prende la mecha en la clase obrera. Si lo hace, y lo normal es que lo vaya a hacer… su recorrido será el del Frente Nacional o la Liga y lo necesita para superar la barrera del 10%, señala Miguel Otero, investigador del Real Instituto Elcano.

Para Jorge del Palacio, profesor de Pensamiento Político en la Universidad Rey Juan Carlos, Abascal y Salvini presentan similitudes en clave de liderazgo. Vox consigue consenso entre las fuerzas de seguridad. Salvini también lo busca. En lo ideológico hay que diferenciar esa fractura entre los transversales y los conservadores. Abascal tendrá que decidir después de las europeas con quien se une. Salvini se pone el chándal. Orban no se viste de obrero”.

En realidad, como dice Emanuele Valenti, enviado especial a las elecciones en España de Radio Popolare de Milán, Abascal es la “expresión máxima del nacionalismo español”. Desde su caballo se dirige al obrero del pladur. Sabe que solo tocará el poder si a los conservadores patriotas de toda la vida se unen los trabajadores hartos de lo políticamente correcto y de los partidos establecidos.

La democracia, ¿en riesgo?

En un artículo en The Guardian, el escritor italiano Roberto Saviano señalaba que Italia se encuentra en estado de “emergencia democrática” tras los primeros nueve meses de Gobierno de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas. “Algunos creen que no hay de qué alarmarse. Al fin y al cabo, nadie ha tomado el poder por la fuerza y el Gobierno goza de un alto nivel de popularidad… Pero la transformación de una democracia liberal en autoritaria no se produce en pocos meses, pero siempre hay señales sutiles”, escribe el autor de Gomorra.

A juicio de Saviano, hay dos señales preocupantes: el aumento de incidentes racistas a medida que se acercan las elecciones europeas de mayo. Incluso los protagonizan cargos públicos. Y a su vez cada vez están más desprotegidos los medios, especialmente los antigubernamentales como Radio Radicale, Il Manifesto o L’Avvenire, al recortar fondos públicos para la prensa.

Saviano, declarado enemigo por Salvini, denuncia cómo criticar al Gobierno significa convertirse en uno de sus objetivos. A su juicio, los dos partidos recurren a culpar a los inmigrantes para ocultar sus carencias, en el caso de la Liga cómo no está aplicando las políticas económicas por las que votaron a Salvini en el Norte.

La democracia es más fuerte que el auge de un partido. Si estuvieran en el poder diez años, sería otra cuestión”, afirma Betti

El profesor Andrea Betti señala que de momento no ve riesgo para la democracia “porque no es un fenómeno de ayer. La democracia española y la italiana están consolidadas. No veía el peligro cuando surgió Podemos, tampoco ahora. La democracia es más fuerte que el auge de un partido. Si estuvieran en el poder diez años, sería otra cuestión. Una democracia empieza a retroceder cuando la gente quiere que retroceda. En Hungría sí ha pasado porque el Gobierno lleva muchos años y ha introducido modificaciones que conducen al autoritarismo”.

Como dice Hooper, ahora el autoritarismo avanza mientras se mantiene el derecho de voto. Lo hemos visto en Hungría y Polonia. La calidad democrática se refleja en el respeto a las libertades y los derechos de todos. Ese debería ser el baremo para evitar derivas autoritarias.

En el siglo XXI las democracias empiezan a morir en las urnas y terminan de desaparecer con legisladores que se olvidan de que representan a todos los ciudadanos, no solo a quienes les votan. Quienes acuden a las urnas han de seguir construyendo la democracia cada día y mantenerse vigilantes. Sea quien sea quien ocupe el poder. Il Capitano o Abascal son el espejo de una sociedad que se resiste a perder sus certezas, que cree que puede evitar lo inevitable, y se escuda bajo el manto de un liderazgo mesiánico. Contra viento y marea, la nave va.