Represión chavista contra las marchas opositoras

Manifestantes de la oposición ayudan a un herido en las marchas en Caracas.

Habla de paz pero recurre a la fuerza contra las palabras, como piedras, de quienes demandan libertad y democracia en las calles. Las ballenas, esas tanquetas blancas con las que el régimen de Maduro reprime a la oposición, volvieron a los alrededores de la base aérea de la Carlota. En el distribuidor Altamira las fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana actuaron con violencia contra los manifestantes y contra los medios de comunicación allí concentrados.

En Caracas, había al menos 23 heridos, a primera hora de la tarde venezolana. Fuera de la capital, en Barquisimeto, en el estado de Lara, y en Carabobo la situación también era de gran tensión.

Fue justo en ese lugar donde el último día de abril arrancó la última fase de la Operación Libertad. Donde contemplamos asombrados cómo una de esas ballenas arrollaba a los que querían mantener su pulso contra el régimen.

Allí fue desde donde el presidente encargado, Juan Guaidó, y su mentor político, Leopoldo López, llamaron al pueblo y a las Fuerzas Armadas a unirse contra el régimen de Maduro. “Libertad, libertad”, “Bravo Venezuela”, gritaban los que pretendían marchar en favor de Guaidó y por el fin de la usurpación. Las detonaciones se escuchaban tan alto como los gritos de los manifestantes.

El fotógrafo JhonFQ resultó herido con perdigonazos a quemarropa en el distribuidor Altamira, en la autopista Francisco Fajardo, como reportaban las redes sociales venezolanas.

El alcalde de Chacao, Gustavo Duque, donde se encuentra el centro de salud donde acudieron muchos de los heridos en este enclave,  ha informado de que al menos 23 personas han resultado heridas, 13 de ellos por perdigones y uno por bala.

En otras zonas de Caracas, como en La Florida y en El Paraíso también hubo enfrentamientos entre los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y la población. En La Florida quemaron una moto a los policías.

Piensa en tu madre. Piensa en tu familia. Piensa en lo que sufren”, interpelaba una manifestante a un guardia

Algunos manifestantes intentaban convencer a los uniformados para que se unieran a ellos. “Piensa en tu madre, en tu familia. Piensa en lo que sufren”, decía una joven. Muchos mostraban a los medios venezolanos su desesperación entre los síntomas de ahogo por los gases lacrimógenos: “Solo quiero protestar. Tengo derecho a hacerlo”, comentaba a VPI TV una mujer de mediana edad a gritos.

La Comisión de Derechos Humanos de la ONU ha expresado su “extrema preocupación por el uso de fuerza letal” contra manifestantes en Venezuela. Hace un llamamiento a la “máxima contención” a todas las partes. El martes un joven de apenas 20 años murió en las marchas y un centenar de personas resultaron heridas.

A su vez, el representante de EEUU en el consejo permanente de la Organización de Estados Americanos, Alexis Ludwin, ha expresado su condena a estos ataques contra manifestantes pacíficos.

La movilización en Caracas y otras ciudades de Venezuela ha sido significativa, sobre todo teniendo en cuenta la confusión y la incertidumbre reinante después de la trepidante jornada del martes.

Mientras el régimen insistía que controlaba la situación y que iba a proceder contra los instigadores “del golpe”, el presidente encargado, Juan Guaidó, convocaba a las calles para este 1 de mayo en un mensaje en vídeo desde una localización no precisada. A su vez, López, el preso político liberado para impulsar la Operación Libertad, se alojaba con huésped en la residencia del embajador español en Caracas, Jesús Silva.

El temor a que el régimen reprima cada vez con mayor fuerza es creciente, aunque es cierto que se ha visto a las fuerzas del orden menos que en otras ocasiones y más titubeantes. Iban y venían a los lugares de concentración antes de actuar. Guaidó pudo intervenir en uno de los lugares anunciados, en El Marqués, pero no realizó la gira por toda la capital que tenía programada.

Del número de detenidos ha dado cuenta el Foro Penal Venezolano, la ONG que realiza la encomiable labor de buscar a quienes arresta el régimen. Primero desaparece su rastro y este grupo de abogados y voluntarios se encarga de ubicarlos en las cárceles de Maduro. El último balance corresponde al 30 de abril: permanecen en privación de libertad 121 personas.

Habrá más y, sobre todo, como dijo Guaidó, es probable una caza de brujas en las Fuerzas Armadas. En un bloque aparentemente monolítico se han visto grietas.