La “traición” de Garrido y la “opa hostil” de Rivera dificultan los pactos PP-Cs

Ángel Garrido e Ignacio Aguado durante el acto de anuncio de su fichaje

La decisión de Ángel Garrido de pasarse con armas y bagages a Ciudadanos y de este partido de fichar a un candidato que salta de otra lista y de otra formación política en lo que se ha considerado una especie de “opa hostil”, enturbia aún más las complicadas relaciones entre el Partido Popular y la formación de Albert Rivera a tan sólo cuatro días de las elecciones generales. La “traición” del ex presidente de la Comunidad de Madrid, como lo califican muchos de sus antiguos compañeros de filas, no es la mejor carta de presentación para sentarse a negociar hipotéticos pactos en una relación de confianza, lamentan en el PP, por mucho que intenten minimizar el impacto de una noticia que les pilló a todos fuera de juego dado el secretismo con que se negoció.

Evidente la batalla por la hegemonía del centro-derecha, -puesta de manifiesto en el debate de Atresmedia donde Pablo Casado y Albert Rivera se enzarzaron no pocas veces-, el “fichaje” de Garrido ha convulsionado los cimientos del número 13 de la calle Génova. Están disgustados en la planta séptima, núcleo del poder nacional genovés, pero muy especialmente en la primera, sede de los populares madrileños donde Garrido era persona “non grata” para la actual dirección regional.

Admiten que la actuación del partido de Rivera “dificulta los pactos postelectorales” en la medida en que “los naranjas nunca han sido de fiar”, reproche lanzado una y mil veces contra una formación a la que han calificado de “veleta”. Otro ejemplo más, aducen, para no creerse la afirmación de Rivera de que no pactará bajo ningún concepto con Pedro Sánchez. Lanzar una “opa hostil” contra un partido “al que dice tender la mano” no parece la mejor forma de acercamiento, independientemente del debate ideológico o de propuestas, dicen en Génova.

Un alto dirigente genovés “agradece” la “renovación tranquila” que les está haciendo Rivera

Un destacado dirigente del núcleo duro popular llega a agradecer a Rivera “la renovación tranquila” que está haciendo en el PP, una renovación “con Silvia Clemente, José Ramón Bauzá y demás”, ironiza en alusión a otros fichajes controvertidos en los que Ciudadanos ha ido a pescar a los caladeros populares. El del ex presidente de la comunidad balear fue mucho más tranquilo y ordenado, pero en el caso de Clemente medió hasta un intento de “pucherazo” en primarias cuya autoría aún no ha quedado esclarecida.

Ciudadanos ha sido, sin duda, mucho más agresivo esta vez en su política de incorporar nuevos rostros a las listas naranjas. En todo caso, lo que diferencia la espantada de Garrido de la de Bauzá o Clemente es que a éste se le había encontrado un hueco privilegiado en la candidatura europea, que debió entender como un magro premio de consolación.

Asumen en Génova que, si dan los números, son los primeros interesados en pactos postelectorales con Ciudadanos que les permitan, en primer lugar, desalojar a Pedro Sánchez de Moncloa y, un mes después, mantener y recuperar cuotas de poder territorial. Pero eso va a ser a costa de tragarse algún sapo como el de ver a Garrido convertido en consejero de la Comunidad de Madrid en la cuota de Ciudadanos si, como todo apunta, se va a la fórmula de gobiernos de coalición.

Los populares madrileños no descartan más movimientos de aquí al viernes

En el PP de Madrid son mucho más tajantes y, de hecho, no descartan nuevos movimientos hasta este viernes al haber todavía hay plazo para “subsanar” errores o hacer cambios en las listas electorales del 26 de mayo publicadas ya por el BOE. Apuntan al que fuera consejero de la Sanidad madrileña, Enrique Ruiz, quien podría fichar también “en las próximas horas” por Ciudadanos al haber quedado fuera de la lista que encabeza Isabel Díaz Ayuso, aunque se trataría, a efectos de impacto político, de una cuestión muy menor.

Entre la actual dirección del PP madrileño no se puede decir que Garrido tuviera muchos fans. Son de sobra conocidos sus enfrentamientos con el líder regional, Pío García Escudero, pero no sólo. Otros veteranos recuerdan que “conocemos de hace mucho tiempo al personaje y no nos sorprende lo que ha pasado”.

Uno de los reproches que se le han hecho ha sido el de su capacidad camaleónica de ir mudando de adhesiones. Militó en las filas del “aguirrismo” donde comenzó su enemistad con García Escudero, partidario de Alberto Ruiz Gallardón y que no perdonó a Aguirre e Ignacio González que le sacaran de la presidencia del PP madrileño. De ahí, Garrido pasó a ser “guardia de corps” de Cristina Cifuentes, que ha mantenido silente su cuenta de Twitter salvo para felicitar a algunos de sus antiguos consejeros que sí repiten en las listas electorales.

Desde Ciudadanos responden que el PP “ensucia porque se está descomponiendo internamente” y muy probablemente Ferraz asiste a todo ello frontándose las manos.