La catarsis de Auschwitz en la memoria alemana

Campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, en Polonia, durante el aniversario de su liberación.

Te acuerdas de la primera vez que fuiste consciente de los crímenes de los nazis? “Desde que tenía 10 años me empecé a interesar por los crímenes de la Alemania nacionalsocialista”. Contesta con seguridad a El Independiente Annette Hess autora de La casa alemana (Planeta).

Pero la pregunta no es fácil de asimilar por todos los alemanes. Para ella sí, pertenece a una generación que no tiene nada que silenciar, nació en 1967, tercera generación desde la guerra. Para ella es más bien lo contrario, se esfuerza en recordar. Con diez años fue con su familia a visitar el campo de concentración de Bergen-Belsen. Al poco de entrar, su madre se detuvo. Empezó a llorar y dio media vuelta. Un pasado doloroso.

“Mi apellido es Hess, pero nada que ver con Rudolf Hess – aclara- Mi abuelo cuando se presentaba decía siempre que no era su familiar. Y lo decían un tono irónico, pero mi abuelo fue policía en Polonia y probablemente formaría parte de esa maquinaria de exterminio. Pero nunca habló sobre ello”, explica la autora.

Si hay un momento catártico para la memoria de los alemanes, ese fue el juicio sobre Auschwitz, que se celebró entre 1963 y 1965. Y en ese momento clave de la historia de Alemania sitúa Hess a la protagonista de La casa alemana, Eva Bruhns.

“Es una mujer que crece entre los años 50 y 60 y se convierte en adulta en un momento en el que de eso no se podía hablar, no se podían hacer preguntas. Es un personaje muy ingenuo que nunca ha oído hablar de Auschwitz”, explica la autora. Alemania vive el milagro económico y ese es su mundo”. Pero la joven Bruhns entra de intérprete en el juicio del siglo. “Y se va enterando de toda la historia, como los niños pequeños se van enterando de las realidades de la vida”.

Annette Hess se decidió a escribir esta novela tras escuchar todas las grabaciones del juicio de Auschwitz, 400 horas de audio que se hicieron públicas hace cinco años. “Pensé que el acercamiento a este tipo de material podría estar bien enfocándolo desde el punto de vista de una mujer joven”.

Annette Hess

Necesidad de recordar

“Es absolutamente importante para la memoria recordar estas cosas y se aborda, en la novela, gracias a la figura de Eva en la que se va abriendo esa herida que ha quedado mal cerrada. Es una herida que al abrir duele mucho pero que sólo abriendo se puede llegar a curar”, asegura Hess.

“Con la superación de la historia había decrecido e interés por los crímenes nazis”, asegura la autora. Pero con el incremento de la ultraderecha en Alemania se está volviendo a recuperar el interés por el pasado. Para la escritora los alemanes, con decenas de memoriales dedicados a las víctimas de todo tipo causadas por los nazis, “son modélicos por cómo están tratando la memoria, también es cierto que hemos cometido el mayor crimen”. Pero esa manera de abordar el pasado no se está haciendo igual de bien fuera Alemania y Austria. En este sentido recordar es la única vía para no repetir el pasado.

“Nos sigue interesando mucho la Segunda Guerra Mundial porque ha tenido mucha influencia sobre nuestras vidas, ha influido muchísimo sobre la vida de nuestros abuelos, sobre qué es lo que hicieron o que no hicieron, sobre nuestros padres y todos los traumas que se pasan de generación en generación. En cierto modo parece que se hereda la responsabilidad”, reflexiona la autora cuya novela se ha convertido en un fenómeno editorial en Alemania.

“Los testigos de aquella época van quedando pocos y van muriendo y es responsabilidad de las generaciones posteriores narrar y seguir narrando esta historia”, concluye la alemana.