Errejón tranquiliza a los empresarios de Madrid: “Quiero poner orden”

Íñigo Errejón en el foro empresarial. A su izquierda, Hilario Alfaro.

Con media hora de retraso y un público más hostil que amigo, el candidato por Más Madrid y causante de la gran escisión madrileña de Podemos, Íñigo Errejón, se plantó en la Deusto Business School como orador invitado al acto de Madrid Foro Empresarial, la patronal atípica que defiende cosas como la peatonalización de la Gran Vía o Madrid Central y que ataca la corrupción. “Algunos me han reprochado que cómo invito a Errejón”, arrancó el presidente de MFE, Hilario Alfaro. “Pero cómo no voy a invitar a Errejón si aquí vienen todos los partidos. Incluido Vox. Íñigo además es el único aspirante que defiende una tasa turística en Madrid”.

El evento, en el corazón del selecto Distrito de Salamanca. La sala, hasta arriba. “Quiero hacer énfasis en el valor del intercambio. Estos encuentros no tienen sentido si reproducimos lo mismo que decimos en las entrevistas. Estos actos me permiten escuchar, me valen para aprender”. Y pasó al meollo: “En la Comunidad de Madrid hay mucha riqueza pero no hay modelo económico”. Y mencionó el doble debate de las generales. “¿Tiene sentido afrontar algún debate sin que exista la economía digital o el cambio climático? No conseguimos que la conversación política gire en torno a la necesidad”, lamentó, antes de exonerar de culpa a los cuatro candidatos.

Un pequeño sector ha dañado la imagen del empresariado por sobrecostes o contratos públicos”

Tras una loa al consenso y a los pactos (“el puzzle no se reconstruye solo con las piezas que uno tiene en la mano”), el huésped pasó al diagnóstico. “Madrid ha apostado por una base productiva muy estrecha, con dos o tres sectores gravitando sobre el ladrillo. Y un pequeño sector, a menudo de amigos, que ha dañado la imagen del empresariado por los sobrecostes o los contratos públicos…. Cada kilómetro de la M-45 ha costado lo mismo que un kilómetro del Canal de Panamá”. Foro Empresarial es una escisión de la inestable patronal CEIM, sobre la cual ha planeado mucho tiempo la figura del polémico Arturo Fernández, alguien demasiado bien relacionado con las administraciones. Complicidad en el ambiente.

Errejón enumeró los cuatro ejes de su campaña: primero, y volviendo a lo anterior, la ineficaz adjudicación de recursos públicos; segundo, que Madrid es la región más rica y más desigual según Save the Children y uno de cada tres niños está en riesgo de exclusión (y aquí dejó caer un mensaje a los asistentes: “A esos niños no les vemos por estos barrios ni se les menciona en las tertulias. Estamos perdiendo neurocirujanos e ingenieros”); tercero, que la desigualdad sale muy cara porque atender a niños que se curan peor o no hacen deporte exige mayor inversión social; y cuarto y completamente dirigido a los empresarios, “el uso irresponsable de las apelaciones al emprendimiento”.

Emprender no es invitar a alguien desde el otro lado del río a tirarse y nadar sin equipación”

“Existe una neolengua que llama a todo el mundo a emprender”, dijo. “Pero emprender no es comprarse un libro de autoayuda sino generar un itinerario que permita a un futuro emprendedor generar mucho o algo de empleo. Creo que tenemos que ir abandonando ese discurso con el que unos políticos te invitan desde el otro lado del río a que te tires y nades sin equipación”. Murmullos por lo bajo en el aforo.

“Tenemos un problema con los salarios y la precariedad”, continuó el de Más Madrid. “España no puede recuperar la capacidad de consumo de los hogares previa a la crisis solo con exportaciones. Seré franco, no valen únicamente deducciones fiscales; hay que aumentar salarios. No podemos competir por hacerlo todo más barato sino por hacerlo mejor”. Hilario Alfaro le echó un capote: “En Madrid Foro Empresarial nos hemos quedado muchas veces solos defendiendo que hay que subir los sueldos”.

Seré franco: no valen deducciones fiscales, hay que aumentar los salarios”

Prolijo en frases armónicas, el antiguo portavoz parlamentario de Podemos soltó varias seguidas. “Madrid tiene que volver a ser una comunidad; una comunidad es un conjunto de gente que se cuida en las malas y piensa en el futuro”. Y la más solemne, introducida por silencios de gran orador: “Me presento para reconstruir lazos y -y esto mucha gente se queda sorprendida cuando lo digo- poner orden”. Recordó las ocurrencias de los rivales sobre el Gobierno municipal de Manuela Carmena. “Iban a caer las siete plagas bíblicas”, evocó. “Se iba a ir la inversión, iba a dispararse la deuda, íbamos a sustituir las juntas de distrito por Sóviets, a incautar bienes y a cerrar negocios por Madrid Central”.

Los “sóviet” de Carmena

Se le fue un poco de las manos. “Madrid es una ciudad en la que nadie te tiene que pagar un soborno por hacer negocios, y esto no siempre ha sido así”, afirmó, aunque no aportó ejemplos. “La capital es más limpia, más transparente”. Cómo que más limpia, espetó una señora.

Errejón se dirige a los asistentes.

Errejón se dirige a los asistentes. MFE

Errejón estaba a punto de introducir su gran novedad, la alimentación ecológica. “Salvo que uno sea admirador de Trump, toda la comunidad científica coincide en que tenemos niveles de calentamiento de la tierra con consecuencias irreversibles”. Comentó el problema medioambiental de consumir mandarinas procedentes de China, mucho más baratas, reconoció. [Su rival por el PP] “Isabel Díaz Ayuso, antes de declarar su nostalgia por los atascos, criticó mis propuestas públicas sobre alimentación”, indicó. “Y sí, quiero que en las cafeterías de los edificios públicos, en los hospitales, en las cafeterías de institutos o en las máquinas de comida se prime la contratación de productos de cercanía”.

Quiero que hasta en las máquinas se prime la contratación de alimentos de cercanía”

“¿Significa dejar de comprar pescado porque no tenemos mar? No, significa que en los pliegos apoyaremos la compra de los alimentos que viajen menos. Cuando concedemos los contratos públicos solo mediante criterios de rentabilidad a quien lo hace más barato, al final lo acabamos pagando”. Un espectador le afeó que no se podía ir contra la globalización. Otro, que si lo que pretendía era que los productos tuvieran su banderita “como en Cataluña”. Muchos aplaudieron en silencio la propuesta.

“Deberíamos crear una agencia regional de I+D+i”, comentó, dentro de su último pack de promesas. Contó que visitó un instituto de nanotecnología donde se estaba trabajando en la impresión de una malla a la que no se pueden adherir las bacterias, todo ello con el fin de prevenir el contagio en los hospitales. El investigador le informó de que faltaba financiación. “Ese investigador no tendría que estar como en las 12 Pruebas de Astérix pasando pruebas para pedir una ayuda de año en año”. Propuso un “cinturón verde en el sur de la comunidad conectando los diferentes campus de innovación”.

Cinturón verde en el sur

Y hasta se atrevió con los videojuegos para repasar la situación educativa. “Tenemos un problema con la Formación Profesional. Se dan ramas cuyos oficios profesionales han dejado de existir”. Pero hace poco Errejón, que aparenta menos de las 35 primaveras que gasta, conoció a un equipo de gamers. “Las cifras de contenidos digitales que maneja este sector son alucinantes. ¿Y sabéis qué? En la FP no se han enterado”. Hubo turno de preguntas, confrontación y, al cabo de casi dos horas, un aplauso cerrado. “Qué bien habla”, señaló un asistente a la salida para matizar a continuación un “aunque es de izquierdas”.