Boeing sufre ya un agujero de 900 millones en sus cuentas por el veto a los vuelos de 737

Una maqueta de un avión de Boeing.

Boeing ya sufre en sus cuentas, y con crudeza, el impacto de la crisis de su nuevo modelo 737 MAX. Prohibidas sus operaciones en prácticamente todo el mundo por un problema de seguridad en uno los softwares que utiliza –detectado tras dos accidentes en apenas cinco meses con más de 330 víctimas mortales-, el fabricante aeronáutico norteamericano empieza a cuantificar el agujero en sus cuentas.

Boeing ha reconocido este miércoles que la factura de la crisis se ha traducido ya en un incremento de 1.000 millones de dólares (unos 900 millones de euros) en sus costes de producción del 737 MAX. El grupo está trabajando en una actualización del software que sirve para estabilizar el vuelo y que parece vinculado a los siniestros.

Los resultados trimestrales del fabricante estadounidense ya recogen los efectos de la paralización de los vuelos de todos sus 737. Boeing registro un beneficio neto de 2.149 millones de dólares (1.917 millones de euros) hasta marzo, lo que supone un 13% menos que el año pasado.

Una caída que, según reconoce la compañía en un comunicado, que son consecuencias de las “menores entregas de modelos 737”, aunque el impacto en las cuentas de tener un modelo bajo sospecha fue “parcialmente compensado por un mayor volumen en (los apartados) de defensa y servicios”. La facturación total del grupo cayó un 2% entre enero y marzo, hasta los 22.917 millones de dólares.

Boeing ha decidido suspender sus previsiones financieras para el conjunto de 2019 por la incertidumbre sobre la fecha concreta y las condiciones para que vuelvan a volar los 737 MAX en todo el mundo. La compañía publicará más adelante nueva guía con las estimaciones anuales que refleje el impacto de la paralización de entregas y el veto a operar con este modelo.