Quién es Steve Bannon

Steve Bannon, en un acto en Roma.

Steve Bannon es la mano invisible del populismo. Cada vez más visible. Este asesor era un desconocido y oscuro propagandista del Tea Party y fundador del medio ultraconservador Breibart News, que pasó a ser el mandamás de la Casa Blanca de Trump. Ahora ha dado el salto a Europa para ayudar a los partidos populistas de derechas a ganar las elecciones europeas. Y a Vox en las elecciones generales.

Cuánto del poder de Bannon es real y cuánto leyenda no está claro. Ha alimentado una fama siniestra y difusa que forma parte de su leyenda. “Ser oscuro es bueno”, dijo en una entrevista en Hollywood Reporter. “Dick Cheney. Darth Vader. Satán. Eso es poder”.

“Ser oscuro es bueno. Dick Cheney. Darth Vader. Satán. Eso es poder”, opina Bannon en una entrevista

La fama mundial como factótum de la ultraderecha le llegó tras llevar a Donald Trump a la Casa Blanca y convertirse en su mano derecha. Fue el polémico director de una campaña electoral, en la que recordemos ninguno de sus oponentes, ni republicanos ni demócratas, se había tomado en serio al candidato Trump hasta que fue demasiado tarde para frenar su victoria.

Sin embargo, la fama europea le llega paradójicamente después de la ruptura del tándem Bannon-Trump, que acabó abruptamente hace un año cuando el presidente de EEUU se enfadó con su ideólogo y el hombre que le había ayudado a ganar las elecciones por unas declaraciones a Michael Wolf en el libro “Fire and Fury en el que llamaba a Trump “traidor” y “antipatriota” por sus vínculos con Rusia. Tampoco debía de gustarle mucho a Trump que Bannon cada vez tuviera más protagonismo, incluida una portada en la revista Time que lo retrataba como el verdadero presidente en la sombra.

Bannon fue expulsado de la Casa Blanca y decidió dar el salto al otro lado del Atlántico, el de acá. Y en estos últimos meses se ha dedicado a asesorar a todo partido de extrema derecha que se le ha acercado a pedir consejo. Desde Jair Bolsonaro en Brasil a Matteo Salvini en Italia.

Bannon no tiene una varita mágica que gane elecciones. Pero ha sabido aprovechar la coyuntura para impulsar la corriente nacionalpopulista con la misma receta basada en envolver de un halo revolucionario las políticas el ala más reaccionaria de la derecha.

Bannon en Europa, camino de España

En España, Bannon se ha reunido repetidas veces con Vox, al que hace poco más de un año visitó Rafael Bardají, ex asesor de Aznar y ahora uno de los ideólogos del partido de Santiago Abascal.

Bannon también ha estado mano a mano con el húngaro Victor Orban y el italiano Matteo Salvini, a los que en una reciente entrevista en El País reconoce como“los políticos más importantes hoy en Europa”, con los que dice tener “una relación excepcional”. También está interesado en los chalecos amarillos en Francia.

Bannon ha instalado en Roma, pero en Bruselas tiene la sede de The Movement, que según explica en la entrevista con Daniel Verdú: “Es un motor evangelizador”, de la extrema derecha, se entiende. “Hacemos conferencias, cenas. Esta semana hay ocho partidos diferentes de Europa volando hacia Roma para tener reuniones conmigo. Habrá encuentros, hablaremos de estrategia y les daré todos los consejos que pueda. Luego empezaré mi viaje a España, pasaré una semana en EE UU y volveré aquí cuatro semanas para viajar a distintos países. Tenemos la idea de hacer más reuniones y sondeos”.

La prestigiosa web Politico, define The Movement como “el primer club para populistas y euroescéopticos”. Su socio fundador es Mischaël Modrikamen, un abogado belga fan de Trump que espera que esta plataforma sirva como think tank para ayudar a grupos anti-establishment por toda Europa. Sus fundadores quieren que sea “un Davos del populismo”. De momento. sin embargo, no son más que otro lobby con media docena de personas trabajando en una pequeña oficina de los miles que tiene Bruselas. Del éxito de los grupos populistas antieuropeos en las elecciones europeas dependerá en gran parte su futura influencia.

Manual de Instrucciones populistas

El decálogo de la campaña populista de Trump sigue unos pasos que comparten todos estos candidatos ultraconservadores que, tenga o no que ver con la ayuda de Bannon, han logrado aumentar su poder estrepitosamente desde la llegada de Trump a la casa Blanca. Sus campañas pasan por huir de los medios tradicionales, a los que su receta recomienda criticar duramente como símbolo del establishment manipulador. De tal modo, sus candidatos se centran solo en medios amigos que no hagan preguntas trampa y en el manejo intensivo de redes sociales.

Otro de los ingredientes de la receta Bannon es el desprecio por la verdad. A él se le atribuye la idea de “los hechos alternativos” como eufemismo para las mentiras de toda la vida. Difundir datos falsos en redes sociales y en discursos sin preocuparse por su veracidad sino por la fuerza emocional que puedan transmitir es también marca de la casa. Todo vale con tal de crear debates sociales de interés partidista. Aunque se basen en datos falsos, como es el caso de las denuncias falsas de mujeres maltratadas que utilizó Vox. Y cuanto más escandalicen, más horas de tertulias se dedicarán a ellos. Escandalizar es marca de la casa.

También anduvo Bannon metido en la campaña del Brexit. A favor, claro. De hecho, en octubre de 2015 era el vicepresidente de la polémica Cambridge Analytica, la empresa de big data que utilizó sin permiso los datos de millones de usuarios de Facebook para lograr un campaña más influyente entre los votantes indecisos. El uso preciso de esta tecnología para fines electorales es también una de las claves de su éxito.

No está claro si el éxito de Trump está detrás de la emergencia de la extrema derecha en Europa o si es el auge de estos movimientos anti-sistema lo que impulsa a Bannon

No está claro si el éxito de Trump está detrás de la emergencia de la extrema derecha en Europa o si es el auge de estos movimientos anti-sistema lo que le ha venido bien a Bannon para subirse a la ola y ganar celebridad. De lo que no hay duda es de que está encantado del aumento del populismo en Europa y espera recoger sus frutos en las elecciones europeas de mayo.

Veremos si antes Vox logra un buen resultado en las elecciones generales del 28 de abril en España. Bannon ya ha dicho que vendrá a echar una mano al partido de Santiago Abascal. Bannon calcula en su entrevista en El País, que Vox “puede llegar al 15% y eso generaría una onda expansiva en Europa. ¡Un partido que sale de la nada!”.

Pero también cree que la victoria de Vox ya ha llegado porque “ha trasladado su conversación al resto de la derecha: partidos como Ciudadanos y PP ya hablan como ellos. A eso lo llamo colocar el producto”.