May sufre una tercera derrota al rechazar el Parlamento su Brexit

Theresa May, primea ministra británica, vive hoy una jornada clave para el Brexit y su futuro.

Justo hoy 29 de marzo el Reino Unido iba a salir de la Unión Europea. La primera ministra británica, Theresa May, lo había confirmado tantas veces como aseguró que Brexit es Brexit. La única certeza ahora es que el Reino Unido de momento sigue en la Unión Europea. El Parlamento ha rechazado este viernes, por tercera vez, el Acuerdo de Salida con 286 a favor y 344 en contra. Esta vez a May le han faltado 58 votos.

“Lo lamento mucho porque ahora no tenemos un Acuerdo y la siguiente cita es el 12 de abril o bien solicitamos una extensión y celebramos elecciones europeas”, ha señalado tras conocer el resultado, que supone una nueva y humillante derrota para May.

Ni siquiera su oferta de dimisión ha logrado su propósito de lograr una mayoría para que el Reino Unido salga con el texto ya acordado con los Veintisiete. Aún así, está muy debilitada y es difícil que se mantenga más tiempo con esta falta de control.

Ha vuelto a insistir en que los Comunes saben lo que no quieren, pero no lo que quieren, y así no puede haber una salida ordenada de la Unión. “Esta Cámara ha rechazado salir sin acuerdo, un acuerdo abrupto, un Brexit más suave y todas las alternativas posibles”, ha recordado May. “Este gobierno seguirá trabajando para que se consiga una salida ordenada”, ha concluido.

Ha anunciado que debatirán las posibles alternativas pero ha insistido en que cualquiera necesitará un acuerdo de retirada. “Las implicaciones de esta decisión son graves.

El líder laborista, Jeremy Corbyn, ha vuelto a pedir a May que dimita y convoque elecciones. “Su acuerdo estaba y está muerto”, ha señalado.

 

La consecuencia inmediata es que la salida será ahora el 12 de abril, a menos que el Gobierno británico pida una prórroga más larga, bien por convocatoria electoral, o por alguna otra razón de peso que requiera más tiempo, Eso sí, en ese caso habrán de participar en las elecciones europeas, que se celebran entre el 23 y el 26 de mayo.

Antes de la votación May había apelado a la responsabilidad de los diputados: “Lamento mucho que no se ejecute hoy el Brexit. Esta es la última oportunidad de garantizar el Brexit. Los que representáis a personas que votaron a favor de salir tened en cuenta que os preguntarán por qué no apoyáis este Acuerdo”.

“Votar a favor evita el abismo en dos semanas, evita la posibilidad de una ampliación mayor, de votar en las elecciones europeas y el riesgo de que no salgamos”., ha insistido.

“No se trata de un acuerdo a ciegas de un acuerdo con garantías. Podemos mostrar al mundo que podemos unirnos en bien del interés nacional”, ha dicho May. Pero todo ha sido en vano.

En este momento histórico hay que poner de lado los intereses partidarios y votar en bien del país”, dice May

“En este momento histórico hay que poner de lado los intereses partidarios y votar en bien del país; es lo que he hecho. He dicho que estoy dispuesta a dejar el puesto antes de lo que pretendía en bien del país. Mirad a vuestros corazones y decidid según lo que sea mejor para vuestro distrito y para la nación”, ha declarado con gran énfasis.

En la apertura de la sesión, el fiscal general, Geoffrey Cox, ha intentado convencer a los parlamentarios de cómo dar el sí al Acuerdo de Retirada permitirá aprovechar la ocasión de dejar la UE de forma ordenada el 22 de mayo. Ha defendido que un sí dará certidumbre y ayudará a recuperar la confianza.

El titular de Comercio, Liam Cox, ha asegurado que muchos de los que apoyaron el Brexit se sentirán “traicionados” si no hay una forma clara de aplicarlo. “O el Acuerdo de May o el riesgo de quedarse en la UE”, ha sido el argumento de los que han defendido la tesis de la primera ministra.

En la última maniobra de May, destinada a ganar tiempo hasta el 22 de mayo, los Comunes se han pronunciado sobre el Acuerdo de Salida, pero han dejado de momento de lado la Declaración Política.

Ha salvado también el obstáculo que planteó el speaker, John Bercow, que advirtió de que no iba a permitir un nuevo voto sobre el mismo texto. El objetivo de May era también conseguir que la fecha límite de salida fuera el 22 de mayo, y no el 12 de abril, de manera abrupta.

O quedarse expuesto a una prórroga más amplia, lo que haría posible un segundo referéndum o bien revocar el artículo 50 y quedarse, el horror para los breexiters.

Al separar la Declaración Política, evita la parte que menos gusta a los defensores del Brexit blando, como los laboristas, y les ha puesto en un brete: para evitar una salida sin acuerdo,  saquemos adelante el Acuerdo de Retirada y ya negociaremos los términos de lo que será la relación futura. Aún así el líder laborista, Jeremy Corbyn, aseguraba que lo que plantea May es “como votar a ciegas”.

Corbyn ha sido implacable con el plan de May. “Ha fracasado en su promesa de sacar a este país de la Unión Europea. Su gobierno es un caos y ahora pretende que votemos por separado, cuando dijo que los documentos eran indivisibles”, ha señalado. Incluso ha añadido que la votación de este viernes “es una afrenta a la democracia”.

“Este Acuerdo es malo para el país, para la democracia y para este Parlamento”, ha agregado apasionadamente. Los laboristas, que ponían reparos a la Declaración Política porque prefieren un Brexit blando, han secundado a su líder.

Pero tampoco vive buenos tiempos el laborismo. El Grupo Independiente, escisión de los laboristas y algunos conservadores, que apoya un segundo referéndum, ha anunciado que se va a constituir en partido político llamado Change UK.

Pese a lo que ha dicho Corbyn, la Comisión Europea había señalado que era suficiente que el Reino Unido aprobara el Acuerdo de Retirada para dejar la Unión Europea (de forma ordenada, con un periodo de transición), según iinforma Sky News.

En Bruselas, el jefe negociador, Michel Barnier, ya había dejado claro que la pelota está en el tejado británico. Este tercer rechazo al Acuerdo de Retirada, escindido de la Declaración Política, acerca la posibilidad de un Brexit abrupto. Si no se hace nada por evitarlo, sería el 12 de abril.

La espinosa cuestión del backstop (garantía para evitar la frontera interiirlandesa), sin embargo, está contemplada en el Acuerdo de Salida y por ello los unionistas norirlandeses liderados por Arlene Foster volvieron a rechazarlo.

La carta de la dimisión

La penúltima jugada de May, el miércoles 27, era un rumor a voces desde el pasado fin de semana, cuando se reunió con brexiters como Boris Johnson, Jacob Rees-Mogg junto a Ian Duncan Smith. En una reunión con el comité 1922, donde están presentes los diputados sin cargo o backbechers, May ofreció su dimisión si el Acuerdo de Retirada salía adelante. Así sería otro líder quien se hiciera cargo de las negociaciones futuras.

La propuesta convenció a algunos brexiters relevantes como Boris Johnson, que anunció que iba a votar a favor. Johnson, que se puso de lado an la batalla del liderazgo cuando dimitió David Cameron tras el referéndum en junio de 2016, y que renunció como ministro de Exteriores por su rechazo a lo pactado con los Veintisiete, ha dado un giro de 180 grados al vislumbrar la posibilidad de ser primer ministro.

También ha cambiado su posición el ex ministro del Brexit, Dominic Raab, otro de los que aspiran a ocupar el trono de May. Al igual que Johnson, dejó el Gobierno de May por su rechazo al Acuerdo de Retirada.

Cuando se anunció que este viernes se votaba por separado el Acuerdo de Retirada y la Declaración Política ni los brexiters más avezados consultaron la declaración sobre la ampliación de los Veintisiete y efectivamente solo se refería al Acuerdo de Retirada, así que el objetivo de ganar tiempo es posible. De este modo, sería el 22 de mayo la fecha límite.

May ya ha fracasado dos veces en las votaciones sobre el Acuerdo de Retirada y la Declaración Política. La primera vez, en enero, recibió un varapalo histórico, a 230 votos de lograr su objetivo. El pasado 12 de marzo fueron 149 votos, pero aún quedaba muy lejos su meta, salir de forma ordenada. Esta semana el Parlamento ha logrado hacerse con el control de la agenda del Brexit y así ha logrado que se decida sobre los llamados votos indicativos.

A su vez May hizo frente a una moción de su propio partido, que logró superar, así como una moción de censura planteada por los laboristas. Un auténtico via crucis.

Lo paradójico es que ningún plan alternativo ha cosechado suficientes apoyos en los Comunes. En la votación del miércoles, las ocho propuestas, desde el Brexit blando hasta la revocación del artículo 30, cosecharon sucesivos noes. The Guardian titulaba con un llamativo: no, no, no, no, no, no, no,no.

Aún así la propuesta de salida con permanencia a la unión aduanera perdió por apenas ocho votos. Se quedó a 27 votos del sí la posibilidad de una consulta ciudadana. Los Comunes saben lo que no quieren, pero están lejos de ponerse de acuerdo sobre lo que quieren. Hasta 160 parlamentarios se mostraron a favor de salir sin acuerdo. Y de momento llevan las de ganar, pese a que son minoría.