El déficit público cerró el año pasado en el 2,6%, cinco décimas menos que en 2017

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en un desayuno informativo.

El déficit del conjunto de las administraciones públicas cerró el año pasado en 31.805 millones de euros, el equivalente al 2,6% del PIB, cinco décimas menos que el desajuste registrado el año anterior (3,1% del PIB). Esto supone que España solo ha sido capaz de reducir el déficit en algo más de 4.000 millones de euros en un año.

Además, esta tasa, aunque es una décima inferior a la que se había marcado el Gobierno de Pedro Sánchez en una ejercicio de realismo, del 2,7% del PIB, sigue siendo cinco décimas superior al objetivo comprometido con Bruselas, del 2,2%. Dicho de otro modo, España se ha quedado a mitad de camino.

Así se desprende de los datos de las Cuentas Trimestrales no Financieras de los sectores institucionales correspondientes al cuarto trimestre de 2018 publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ya había adelantado que el déficit público cerró el pasado año por debajo del 2,7% del PIB, gracias a la evolución de los ingresos en el último cuatrimestre de 2018, la buena marcha de economía en la ultima parte del año y al menor coste de la deuda.

De esto se puede extraer que España está reduciendo el déficit de forma más lenta a la esperable y gracias a la inercia del ciclo económico, que está permitiendo unos ingresos tributarios superiores a lo esperado. Pero no porque se haya recortado el gasto más allá del menor coste de la deuda pública que permite la prolongación de los estímulos monetarios por parte del BCE.

No obstante, como muestra el dato del PIB al cierre de 2018 que ofrece este viernes el INE, la economía se desacelera antes además de un periodo electoral que podría llevar a una cierta ralentización de la actividad propia de los periodos de incertidumbre. Por lo pronto, el objetivo de déficit para 2019 sigue siendo del 1,3% del PIB, una meta prácticamente inalcanzable dadas las actuales circunstancias.

Se frena la reducción del déficit

Más aún, dos elementos arrojan especial preocupación. El primero es que España, pese a que la bajada déficit público en 2018 hará que casi con toda seguridad España salga este año del procedimiento de déficit excesivo, una cuestión relevante para España, ya que actualmente es el único país bajo este mecanismo de supervisión, le déficit estructural, la variable que a partir de ahora más preocupará a Bruselas, no se reduce.

En segundo lugar, a la Comisión Europea le preocupa tanto la reducción de este déficit estructural como el ritmo en el que se lleva a cabo la consolidación fiscal, y este se está frenando, a la vista también de las últimas previsiones del Banco de España.

Como el propio Ejecutivo, el banco emisor ha advertido en varias ocasiones de que la no aprobación de los Presupuestos de 2019 elevará el déficit hasta el 2,5% del PIB, por lo que el próximo Gobierno resultante de las elecciones generales del 28 de abril debería acometer un ajuste de en torno a 14.000 millones de euros.