Nuevo dinosaurio titánico del Cretácico

Recreación de dos titanosaurios Mnyamawamtuka

Por San Valentín, algunas publicaciones científicas aprovechan para hacer algún guiño a la fiesta de los corazones omnipresentes. Pero, lejos de tratar temas de cardiología, en PLOS One han apostado por un dinosaurio del Cretácico, de hace más de 100 millones de años. Es mastodóntico, de ahí que pertenezca a la categoría de los titanosaurios, y ha sido bautizado con el nombre de Mnyamawamtuka, que significa “bestia de Mtuka y corazón de la cola” en idiomna swahili.

Los primeros restos de este titanosaurio fueron encontrados en Tanzania en 2004. Se sabe de un solo espécimen excavado en una cantera a lo largo del río Mtuka en el suroeste del país. Es uno de los ejemplares más completos conocidos de África, que conserva restos parciales de cada región corporal importante, incluidas numerosas costillas, huesos de las extremidades y dientes, así como vértebras. Justamente, su centro con forma de corazón lo más llamativo de las de su cola. A partir de ella, el artista Mark Witton lo ha imaginado con este aspecto, en un mundo lleno de helechos gigantes, arcoíris y –claro– posando en pareja.

El dinosaurio ofrece nuevas pistas sobre cómo evolucionaron los ecosistemas en el continente africano durante el período Cretácico, según investigadores de la Universidad de Ohio. El nuevo dinosaurio, el tercero ahora descrito desde el suroeste de Tanzania por el equipo, es otro miembro más de los grandes saurópodos de titanosaurio de cuello largo. El esqueleto parcial fue recuperado de rocas de la era cretácica expuestas en la superficie de un acantilado del gran Rift del África Oriental.

Titanosaurio de cola de corazón con su característica vértebra

Titanosaurio con su característica vértebra corazón Mark Witton

“Aunque los titanosaurios se convirtieron en uno de los grupos de dinosaurios más exitosos antes de la extinción masiva, su historia evolutiva temprana sigue siendo misteriosa, y Mnyamawamtuka ayuda a contar esos comienzos, especialmente por el lado africano de la historia”, explica el autor principal Eric Gorscak, profesor de la Midwestern University en Downers Grove, a las afueras de Chicago (EE.UU.). “La gran cantidad de información del esqueleto indica que estaba relacionada de manera distante con otros titanosaurios africanos conocidos, excepto por algunas similitudes interesantes con otro dinosaurio, Malawisaurus, que se encuentra justo al otro lado de Tanzania”.

Una investigación propia de equilibristas

Los titanosaurios son más conocidos por los fósiles de la era cretácica en Sudamérica, pero otros esfuerzos del equipo incluyen nuevas especies descubiertas en Tanzania, Egipto y otras partes del continente africano que revelan un panorama más complejo de la evolución de los dinosaurios en el planeta. “El descubrimiento de dinosaurios como Mnyamawamtuka y otros que hemos hallado recientemente es como hacer una conexión tridimensional de varios puntos”, añade Patrick O’Connor, profesor de anatomía en la Universidad de Ohio. “Cada nuevo descubrimiento agrega un poco más de detalle a la imagen de cómo eran los ecosistemas en África continental durante el Cretácico, lo que nos permite reunir una visión más completa del cambio biótico en el pasado”.

El proceso de excavación abarcó varios años e incluyó equipos de campo suspendidos por cuerdas y excavadoras mecánicas a gran escala para recuperar uno de los especímenes más completos de esta parte del árbol genealógico de los dinosaurios saurópodos. “Sin la dedicación de varios equipos de campo, incluidos algunos cuyos miembros se pusieron equipo de escalada para las excavaciones tempranas, el esqueleto se habría erosionado en el río durante temporadas húmedas bastante intensas en esta parte del Sistema de Rift de África Oriental”, señala O’Connor.

Los descubrimientos más llamativos de este equipo

Mnyamawamtuka y los otros titanosaurios de Tanzania no son los únicos animales descubiertos por el equipo de investigación. En los últimos años se han descubierto restos de parientes extraños de cocodrilos primitivos, la evidencia más antigua de “cultivo de insectos” y pistas tentadoras sobre la evolución temprana de monos, retratados por el español Mauricio Antón. Estos hallazgos en la cordillera de Rift de África Oriental brindan una visión crucial de los ecosistemas antiguos de África y son un estímulo para futuros trabajos en otras partes del continente.

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