Recordamos mejor detalles sólo si se cuentan como una película

Secuencia cinematográfica sobre el borrado de recuerdos

¿Qué tal las vacaciones? Podemos recordarlas y contarlas a grandes rasgos. Quizás creyamos que hay detalles que hemos olvidado (¿qué comiste exactamente hace una semana?), pero lo cierto es que no. Están ahí, guardados en el fondo de nuestro cerebro. Pero no todo el mundo tiene la misma facilidad para recuperar sus memorias. Ahora, un equipo de las Universidades de Birmingham y Kent han visto que resulta mucho más fácil acceder a la memoria de detalle si empezamos a recordar secuencial y linealmente. Primero, los recuerdos más antiguos. Es decir, si pensamos en nuestra experiencia pasada como una película.

Las personas acceden a la información a diferentes velocidades y niveles de detalle, y que hay personas acceden a los recuerdos “hacia adelante”, lo que implica recordar primero la información más antigua. Se saltan rápidamente bloques de información episódicos al recordar eventos en resumen, pero también pueden profundizar en mayores niveles de detalle –a una velocidad menor– cuando se les pregunta sobre una escena de su vida en particular.

Este mismo equipo ya descubrió que recuperamos recuerdos en apenas 2 décimas de segundo. Esto es menos que lo que se tarda en parpadear. También vieron que la memoria se puede obstruir si la persona se somete a estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr), en la cual se coloca una bobina magnética en su cabeza. Ahora han querido ver qué método de recuperación es más útil a la hora de entrar en detalles.

Los investigadores trabajaron con grupo de voluntarios, a quienes se les pidió que asociaran las palabras con una serie de videos cortos. Encontraron que la reproducción de las memorias no se produce a una velocidad constante, sino que cambia de manera flexible, conforme a lo publicado en Nature Human Behavior. Estudiaron a un grupo de 24 participantes, complementado por 23 voluntarios que participaron en un estudio adicional mediante escaneo cerebral no invasivo en tiempo real (magnetencefalografía o MEG).

Pusieron clips de vídeo de 6 segundos con tres secuencias separadas pero coherentes, de un solo tema: un barco que navega, seguido por un buzo que salta al agua y luego un pulpo que flota. Los investigadores descubrieron que los participantes en el estudio pudieron saltar de manera flexible entre “sub-eventos” cuando recordaban lo que habían visto, lo que demuestra diferentes niveles de compresión de la información.

Simon Hanslmayr, experto en neurociencia cognitiva de la Universidad de Birmingham, lo explica así: “Piensa en de la escena de Pulp Fiction donde Vincent (John Travolta) le cuenta a Jules (Samuel L. Jackson) sobre su viaje a Ámsterdam: puede que sea metódico y secuencial –revisar cada elemento de ese diálogo en particular es divertido–. Por otro lado, si un amigo te pregunta de qué trata la película, mentalmente irías saltando entre las escenas clave, omitiendo información menos importante, ya que resumirás rápidamente la acción”. Parece obvio, pero lo que hace Vincent es una manera de ver cómo el cerebro es eficiente a la hora de almacenar y recuperar los recuerdos. Y eso es útil a la hora de diseñar terapias que jueguen con el olvido.

Terapias para refugiados de guerra

Nuestra comprensión de la memoria episódica flexible puede ayudar a los pacientes con TEPT preocupados por la reproducción lenta y sin compresión de los recuerdos que los acosan. “Es posible que podamos diseñar terapias que aceleren el proceso de reproducción para recordar estos recuerdos de una manera menos perturbadora”, añade Hanslmayr.

El estudio se vincula con investigaciones anteriores llevadas a cabo por el doctor Hanslmayr y sus colegas, lo que sugiere que las personas gravemente traumatizadas, como los refugiados que huyen de la guerra, la tortura y las catástrofes naturales, pueden no desarrollar necesariamente el TEPT. En un estudio anterior, trabajó con un grupo de refugiados (la mitad sufría de TEPT, los demás no) y les pidió que suprimieran los recuerdos neutrales. Los resultados mostraron que los participantes que lucharon por controlar estos pensamientos tenían más probabilidades de mostrar síntomas de trastorno de estrés postraumático.

Esta investigación planteó la cuestión de si la capacidad de controlar las memorias protege contra el desarrollo de PTSD o si la condición causa un deterioro en la capacidad de un individuo para controlar sus memorias.