Teresa Rodríguez: “Quitar a Díaz del poder es una tentación, pero no para dárselo al PP”

Teresa Rodríguez, líder de Podemos en Andalucía.

A Teresa Rodríguez no le gusta mucho Madrid. Todavía asocia sus visitas a la capital a la bronca interna de Podemos, por lo que mantiene cierta resistencia a coger el AVE. En Atocha le recibe una tarde lluviosa y fría que se vuelve acogedora por el cariño de compañeros de partido que la invitan a cenar en casa. Embarazada de cinco meses, la secretaria general de Podemos Andalucía y candidata a presidenta de la Junta por la confluencia de su partido con IU, Adelante Andalucía, se toma un colacao calentito mientras responde a las preguntas de El Independiente.

Pregunta.- ¿Qué ha aprendido estos tres años en el Parlamento?

Respuesta.- He aprendido que el Parlamento tiene poca capacidad de cambiar las cosas, de cambiar la realidad. Las iniciativas positivas que se han aprobado en este legislatura fruto de la falta de mayoría absoluta del PSOE luego no se han ejecutado por decisión del Gobierno, que por ejemplo no las dota presupuestariamente o decide directamente no ejecutar los acuerdos de la Cámara, depositaria de la soberanía popular andaluza. Te das cuenta de hasta qué punto un Gobierno que lleva casi 40 años conoce todos los resortes para saltarse los acuerdos que no le son convenientes. A nivel personal he aprendido también la importancia de evitar el cinismo. Yo me esperaba otro tipo de cosas, pero el cinismo no. El desapego por los problemas reales hasta ese punto: esa forma de manejar los argumentarios congelados que fabrican los gabinetes de los partidos sin ningún compromiso personal con la realidad concreta es uno de los principales males de la política.

P.- También la portavoz parlamentaria de Unidos Podemos, Irene Montero, hizo esa reflexión sobre la importancia del Ejecutivo frente al Legislativo. Parece que es un aprendizaje común en Podemos.

R.- Sí, solamente ha habido momentos puntuales en los que el Legislativo ha tenido un papel importante, pero era porque en la sociedad había un consenso muy implantado sobre la necesidad de afrontar algunos problemas. Por ejemplo, es lo que ocurrió con la ley catalana de vivienda, que fue una iniciativa legislativa popular de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) a la que nadie le tosía porque tenía el apoyo de la mayoría de la población. Ni el PP se atrevió a votar en contra. Ahí es cuando de verdad se cambian las cosas, cuando se aprueban iniciativas que no son cómodas para un Gobierno porque se ponen en cuestión algunas de su alianzas con sectores poderosos, como ocurrió con esta ley. Tiene que haber un apoyo popular tan grande que un Gobierno se sienta más presionado por la gente que por los bancos. En esos casos no pesa tanto quién te presta el dinero para pagar las nóminas en unas administraciones con esos niveles de deuda.

P.- Siendo conscientes de la importancia que tiene el Ejecutivo, ¿cómo Adelante Andalucía está dispuesto a darle el Gobierno otra vez a Susana Díaz?

R.- Nosotros no se lo hemos dado todavía. Depende de los resultados que obtengamos. Si de verdad comprobamos que la ciudadanía andaluza nos ve como alternativa a Susana Díaz, que nos otorga ese lugar como alternativa a medio plazo, nosotros no tenemos por qué sentarnos con un Gobierno como el de Susana Díaz. Pero si la ciudadanía nos da un peso más limitado, tendremos que jugar las cartas que tengamos.

P.- ¿Qué peso exactamente?

R.- Es que todo depende de los resultados. Si nosotros somos alternativa real al PSOE, si somos segunda fuerza y tenemos un peso de más del 25% de los votos, yo no soy muleta del Gobierno de Susana Díaz y voy a intentar formar mi Gobierno. Pero depende del porcentaje de voto. Lo que no voy a hacer con un 20% es colocar en el poder al PP. Yo sé que hay mucha gente que defiende que eso regenería un poco, que al menos nos limpiaría una legislatura, y sé que las tentaciones para hacerlo son bastante razonables en ese sentido: que la gente vuelva a su puesto de trabajo, que salga de las redes clientelares que el PSOE lleva construyendo décadas, y dar la oportunidad de hacer una reforma profunda de la Administración. Pero ¡ostras!, pasar a la historia como quienes los que le dieron la entrada a la derecha en el Gobierno de Andalucía… no era para eso para lo que nosotros nos pusimos a hacer política.

P.- ¿Ustedes creen que es mejor sostener un régimen como el andaluz a facilitar un cambio aunque sea en colaboración con el PP?

R.- Donde la derecha ha tenido la oportunidad de gobernar más de una legislatura también ha tejido redes clientelares. Y que le voy a contar de los casos de corrupción…

P.- Pero ustedes llegaron hace tres años exigiendo una auditoría de la Administración y un cambio político que permitiera levantar las alfombras de la Junta de Andalucía. ¿Con el PSOE 37 años en el poder eso es posible?

R.- Ellos van a tener mucha resistencia a auditarse a sí mismos, van a intentar evitarlo por todos los medios, es obvio.

P.- Aún así, siguen pensado que es peor el cambio…

R.- Abrir las puertas a la derecha en Andalucía sí, por principios. Yo me cortaría el dedo antes de darle la presidencia de la Junta a Pablo Casado, que además lo tenemos allí todos los días. Que ya no es ni Juanma Moreno, es que es Pablo Casado, es que es el PP más de derechas, ¡jolín!

P.- ¿Y Con Susana Díaz no se cortaría un dedo?

R.- (Risas) Es como preguntar qué prefieres: susto o muerte… Pues prefiero susto.

P.- Usted dijo en el Parlamento que gobernar con Susana Díaz, “ni muerta”.

R.- Gobernar con el PSOE, ni muerta. Eso lo sigo diciendo a día de hoy con mucha claridad.

P.- ¿Y cómo piensan controlar el Gobierno del PSOE desde el Parlamento, cuando usted misma dice que el Legislativo no es efectivo?

R.- Tenemos la experiencia de IU en su coalición con el PSOE de hace tres años. Ellos que han pasado por una coalición saben lo absolutamente imposible que es hacerlo teniendo una posición subalterna en el Consejo de Gobierno.

P- ¿Y por qué tendrían una posición subalterna dentro de un Gobierno de coalición?

R.- Si tuviéramos una posición mayoritaria, habría que verlo. Pero yo creo que nos tenemos que visibilizar hacia la ciudadanía como una alternativa al PSOE. Y  para ser visto como una alternativa al PSOE no podemos ser corresponsables de las políticas que haga el PSOE ni una sola legislatura.

P.- Si Adelante Andalucía queda en una segunda posición en las elecciones y no consigue formar Gobierno, ¿estaría dispuesto a una repetición electoral?

R.- Depende de los resultados. Ahora mismo estamos en precampaña y hemos dado muchas certezas: la derecha no va a gobernar en Andalucía si depende de nosotros. Dicho esto, tenemos que convencer de que es posible un cambio en Andalucía sin pasar por las derechas.

P-. ¿Cuál sería la base de un acuerdo con el PSOE para la investidura? ¿Pondrían condiciones parecidas a las de hace tres años?

R.- Sí, principalmente la regeneración democrática: volver a construir los muros entre partido, Gobierno y Administración. La Administración tiene que ser profesionalizada. El Gobierno tiene que ser político, muy político, no un gestor de los ciclos económicos tal y como ocurren. Tenemos que ser capaces de innovar y no conformarnos con el papel que cumplimos en la economía europea. Y el partido tiene que ser absolutamente independiente de las otras dos realidades. En Andalucía esos muros se han derrumbado completamente, existen vasos comunicantes entre Administración y partido; eso es un vicio antidemocrático. Y por otra parte recuperar derechos sociales, nosotros queremos llegar a los niveles de gasto social e inversión de 2010.

P.- Tras su experiencia en la coalición de Gobierno PSOE-IU, su segundo candidato, Antonio Maíllo, ha dicho insistentemente en el Parlamento que Susana Díaz no es de fiar. ¿Qué garantía van a tener de que se cumplan esos acuerdos una vez que haya investidura?

R.- Yo no creo que haya que hacer un acuerdo de investidura. Es un error que aspiremos a llegar a un acuerdo firmado ante notario con el PSOE y pensar que eso se va a cumplir en una legislatura.

P.- ¿Entonces cómo piensan hacerlo?

R.- Tendrán que ser acuerdos puntuales, negociando cada ley, cada presupuesto y cada medida.

P- Pero para eso tiene que haber un Gobierno. Tienen que apoyar una investidura bien con la abstención o con los votos afirmativos de Adelante Andalucía si PP y Cs suman más de 47 votos en contra. ¿A cambio de qué?

R.- Es muy pronto. Tenemos que ver los resultados y tomar una decisión colectiva, en Podemos, en IU y en la confluencia.

P.- ¿Contempla una consulta a las bases?

R.- La consulta a las bases está prevista para un acuerdo de gobierno, pero no descarto celebrarla para otro tipo de acuerdos. Es una herramienta en caso de dudas.

P.- Una vez que Susana Díaz sea investida presidenta puede buscar otras alianzas parlamentarias.

R.- Obviamente, vamos a intentar que no sea presidenta porque le ganemos las elecciones.

P.- En ese acuerdo de investidura, ¿qué le pedirían?

R.- Algo de cumplimiento inmediato. Por ejemplo, en las anteriores negociaciones de investidura exigimos un real decreto para que los cargos eventuales sean profesionales de la Administración y el dinero que se ahorre del gasto de ese personal a dedo se revierta en servicios sociales. Era una medida inmediata.

P.- ¿Qué diferencias hay entre esta campaña y la anterior?

R.- Fundamentalmente en la confluencia, nos está dando mucha alegría, es una forma de hacer más andaluza la campaña. En la primera no teníamos organización ni siquiera en Andalucía. Podemos Andalucía eran su candidata y sus listas, que se hicieron en Madrid. Y ahora tenemos listas hechas en Andalucía, con un programa hecho en Andalucía, en confluencia con organizaciones andaluzas y con una marca andaluza. Y eso nos hace ser más conscientes del proceso y evitar algunos errores del principio. Por otra parte, el compañerismo de las organizaciones y de las bases es muy bonito después de la confluencia en la institución, que es un sitio muy frío.

P.- ¿Qué errores?

R.- Las campañas empaquetadas al vacío en Andalucía no funcionan. Si el PSOE andaluz tiene esa hegemonía también es porque es andaluz, y porque es visto como un producto de la tierra, mejor o peor pero de la tierra. Ciudadanos está haciendo ahora ese formato de campaña en Andalucía que viene precocinado, envasado para los mítines y los argumentarios. Nosotros, ahora mismo tenemos más libertad para desarrollar un argumentario andaluz. Hace tres años la organización era fundamentalmente madrileña, los mensajes eran fabricados desde la Complutense y eso hacía que hubiera cierta lejanía con la gente.

P.- La campaña electoral va a coincidir con la recta final del juicio de los ERE. ¿cree que la corrupción está amortizada a nivel electoral?

R.- Susana Díaz tiene los perores resultados de la historia del PSOE andaluz y los va a empeorar. Eso es por la corrupción. Tanto por la corrupción en sí como por el clientelismo, ambos tienen el mismo peso. Hay una nueva generación a la que le cansa tremendamente tener que hacerle la corte al PSOE.

P.- ¿Le molesta que Andalucía es haya convertido en un nuevo campo de batalla política a nivel nacional?

R.- Sí, sobre todo porque perdemos la oportunidad de poner el foco en poner los problemas de la comunidad. Si esta campaña se convierte en una proyección de las generales y sólo hablamos de Cataluña, de Alsasua o incluso se dice que Andalucía es la comunidad más corrupta de Europa, se produce un insulto a la gente.