Las manos atadas de Trump y los mercados que amaban la parálisis

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Cuando Donald Trump rompió los pronósticos, en noviembre de 2016, y se hizo con la victoria en las elecciones presidenciales de Estados Unidos fueron muchos los que creyeron ver llegar un cataclismo de proporciones bíblicas. Los mercados financieros creyeron por momentos ver llegar el fin del ciclo de ganancias que se había iniciado siete años antes, con la llegada a la Casa Blanca del controvertido empresario, que se presentaba con un polémico programa en el que el proteccionismo económico generaba las mayores dudas.

Hoy, muchas de sus medidas siguen despertando un alto grado de escepticismo a nivel global, pero lo cierto es que, transcurrida la mitad de su mandato, Trump puede exhibir ante sus críticos en Wall Street unas cifras incontestables. Desde su victoria electoral, y apodado en una economía que crece a unas tasas envidiables, el índice S&P 500 ha acumulado unas ganancias en torno al 28%, unas cifras que no logra igualar ningún presidente en sus dos primeros años de mandato desde Dwight Eissenhower, hace más de 60 años.

Aunque muchos pueden aducir que Trump se ha aprovechado del tirón de una locomotora que otros habían puesto a rodar, lo cierto es que pocos se atreven a negar que algunas de sus medidas económicas y, fundamentalmente, el programa de estímulo fiscal que logró sacar adelante a finales del pasado año han sido fundamentales en dar un nuevo impulso a la economía y los mercados.

Con estos datos sobre la mesa, el varapalo electoral recibido por su partido, el Republicano, en las elecciones de mitad de mandato podría verse como una mala noticia. La mayoría que han alcanzado los demócratas en la Cámara de Representantes augura, sin duda, mayores dificultades para que el presidente estadounidense pueda sacar adelante sus políticas, justo cuando se esperaba que pusiera en marcha una nueva batería de medidas fiscales para respaldar el crecimiento.

Desde su elección, Trump ha cosechado los mejores resultados en bolsa de un presidente en más de 60 años

“En el futuro, el estancamiento significa menos apoyo fiscal para la economía, ya que es poco probable que los demócratas respalden nuevos recortes de impuestos. Esto podría crear un problema para el crecimiento de Estados Unidos en 2020, cuando el paquete existente se desvanezca y no se sustituya por medidas adicionales”, corrobora en este sentido Keith Wade, economista jefe de Schroders.

Y sin embargo nada hacía indicar este miércoles que el mercado esté preocupado por la nueva coyuntura. Al contrario, los principales índices de Wall Street acogían el desenlace de los comicios con ganancias que superaban el 1,5%, en una de sus mejores jornadas en los últimos meses. Y es que son muchos los expertos que sugieren que el bloqueo político en Estados Unidos representa un escenario positivo para los mercados.

La historia parece darles la razón. Según indican desde Julius Baer, el S&P ha mostrado un rendimiento del 12% de media en los años en los que la Casa Blanca ha estado ocupada por un presidente republicano y el poder de las cámaras ha estado dividido. Y es que si generalmente se dice que la incertidumbre es el peor enemigo de los mercados, la confianza que otorga un escenario político con escasa posibilidad de cambios es alentadora. “Los mercados estarán encantados, ya que podrán contar con un largo periodo de mínimo riesgo político y esto debería beneficiar a las acciones”, comenta Aaron Anderson, vicepresidente senior de Análisis de Fisher Investments.

Pero en este caso concreto, la confianza del mercado podría ir más allá de su querencia por la estabilidad. Es cierto que son muchos los expertos que se han apresurado a augurar una reducción del crecimiento en Estados Unidos en los próximos trimestres. “Las expectativas de crecimiento económico de Estados Unidos deberían reducirse, ya que es poco probable que veamos más estímulos fiscales. Los demócratas no aceptarán nuevos recortes de impuestos”, advierten desde Merian Global.

Los expertos prevén una rebaja de las expectativas de crecimiento ante las menores opciones de impulsos fiscales

Aun existen posibilidades de que los demócratas lleguen a un acuerdo con Trump para poner en marcha un plan de inversión en infraestructuras, pero la lógica dicta que tratarán de que este no tenga el calado suficiente para favorecer las opciones del presidente para salir reelegido en las elecciones de 2020 y, por ende, no parece que vayan a suponer el impulso que evite la desaceleración del crecimiento económico en la mayor potencia del mundo.

Así, sin perspectivas de estímulo económico y un crecimiento que apunta a la baja…¿cómo puede este escenario resultar favorable para los mercados? Pues, precisamente, porque parece evitar algunas de las principales amenazas que se ciernen sobre la economía estadounidense y que están directamente relacionadas con el fuerte crecimiento y el aumento del déficit fiscal.

Sin capacidad para aprobar nuevas rebajas de impuestos y con las manos atadas para permitir una nueva expansión del techo de gasto, Trump estará mucho más limitado para tensionar la situación fiscal de un país cuya perspectiva presupuestaria a largo plazo “parece cada vez más sombría”, según observan en Deutsche. Y la previsible desaceleración del crecimiento también parece indicar que la Reserva Federal tendrá menos presiones para elevar los tipos de interés en los próximos años, otra de las grandes preocupaciones del mercado.

Este escenario debería traducirse en una rebaja de los tipos de la deuda y del dólar, dos factores que mantienen en vilo a los inversores desde hace meses. Así, lo que a priori parecen malas noticias podrían revertir en buenas nuevas. “Creo que podemos decir hoy que una pausa en el estímulo fiscal resultará en un mejor anclaje de expectativas de precios para la Fed y los inversores, resultando en un comportamiento más moderado en tipos a corto y a largo. Y eso es bueno”, comenta Alex Fusté, economista jefe de Andbank.

Impacto en la política comercial

Y por si esto fuera poco, podría traer buenas nuevas en el principal caballo de batalla Trump: la política comercial. Y en este caso no porque el presidente vaya a tener menos margen de maniobra. Al contrario, éste será uno de los pocos campos en los que podrá seguir moviéndose a su propio dictado.

“Los resultados ahora hacen que tenga que centrar su energía fuera del país para mantener a los electores contentos. Esto implica que necesita encontrar un equilibrio”, considera James Athey, gestor de Aberdeen Standard Investments. Trump podría avivar la guerra comercial con China como una forma de estimular a su base de votantes, que se han mostrado partidarios de esta política belicosa del presidente.

Trump solo mantendrá un amplio margen de maniobra en política comercial, donde podría buscar el acuerdo con China

Pero como observa el propio Athey, “la guerra comercial ya está dañando a las compañías, en muchas de las cuales trabajan sus votantes. Así que necesita agitarlos más allá de la frontera de los Estados Unidos, con cautela, no sea que sus votantes se preocupen de que sus políticas los están perjudicando”, por lo que “esto podría implicar un intento de buscar un acuerdo con China, que ahora realmente parece necesario para trazar una línea debajo de la reciente debilidad económica”.

El mercado, pues, puede ser un amante de la parálisis política. Pero también del movimiento si este apunta en la dirección adecuada. Y eso podría estar más cerca tras estos comicios. Aunque con Trump, las previsiones suelen quedar en papel mojado.