Más de la mitad de pasajeros de aeropuertos de España ya son ‘low cost’…y serán aún más

Pasajeros en el Aeropuerto Adolfo Suárez Barajas.

Los aeropuertos españoles hicieron del pasado un año histórico. Rozaron los 250 millones de pasajeros y marcaron un nuevo récord. El tráfico aéreo se veía aupado hasta máximos gracias al boom del turismo –el 80% de los viajeros internacionales utiliza el avión- y por el aumento del número de vuelos ofrecidos por unas aerolíneas que aún aprovechaban los últimos estertores del petróleo barato.

Más de la mitad de ese histórico aluvión de pasajeros vino dado por el crecimiento en España de las compañías de bajo coste. Según datos de Aena, el gestor de la red de aeropuertos nacionales, el 54% de todo el tráfico aéreo en España fue el año pasado operado por aerolíneas low cost: unos 135 millones de viajeros.

Y aunque no concreta hasta dónde llegará, la estimación de Aena es que el peso del tráfico de bajo coste siga creciendo en España en los próximos años. “Lo normal es que ese porcentaje de tráfico low cost siga subiendo”, explica Javier Marín, director general de Negocio Regulado de Aena, en un encuentro con la prensa para presentar el nuevo plan estrátégico del grupo.

“El 93% del tráfico total de los aeropuertos españoles de Aena viene de conexiones con la Unión Europea. En los vuelos de corto y medio recorrido, la de las low cost se ha mostrado como la fórmula más eficiente”, sostiene Marín. “Así que lo más probable es que ese 54% crezca”.

Crecer, pero menos

Aena augura que la cifra de pasajeros totales seguirá creciendo en los próximos años. Crecerá, pero menos. La compañía ha moderado sus previsiones de crecimiento para los próximos ejercicios  Si el año pasado la cifra de pasajeros se disparó un 8,2% hasta alcanzar ese récord de 250 millones, la nueva hoja de ruta del grupo contempla elevarla un 5,5% en 2018 (hasta rozar los 263 millones de usuarios) y que crezca sólo un 2% en 2019 (con 268 millones de viajeros).

Un frenazo en las previsiones que la compañía justifica en su intención de ser “prudente”  por dos factores. Por un lado, porque aún no dispone datos sobre la planificación de la oferta de vuelos de las compañías aéreas de cara a la próxima temporada de verano. Por otro, porque el comportamiento del tráfico procedente del Reino Unido en el pasado verano cayó más de lo esperado por el desvío de turistas a otros destinos del Mediterráneo y por la devaluación de la libra a causa del Brexit, y existen “incertidumbres” sobre la evolución de este mercado.

“A corto plazo siempre existen factores coyunturales”, subrayan desde la compañía. Pero “a medio y largo plazo la tendencia del tráfico se presenta muy positiva”. La previsión de la asociación internacional de aerolíneas, IATA, es que el tráfico mundial de pasajeros se duplique en 20 años.

Y, al tiempo, las proyecciones de crecimiento del PIB tanto para España como para la Unión Europea para el próximo lustro hacen que, según Aena, se pueda ser optimista con la evolución del tráfico de viajeros (la ratio que se maneja es que el tráfico de pasajeros crece el doble que el PIB, y se estima que en 2023 el PIB español y de la UE crezcan un 1,7%.