Génova apunta a que Vox se financia de la ultraderecha francesa y alemana

Marine Le Pen (centro) y Santiago Abascal (derecha), líder de 'VOX'

La irrupción Vox este fin de semana llenando la plaza de toros de Vistalegre -tan emblemática, por cierto, para Podemos- se ha convertido en una china en el zapato para el PP. Aunque Génova no deja de quitarle importancia, le preocupa en la medida en que puede restarle escaños en una futura contienda electoral, donde apenas un puñado de papeletas serán determinantes en según qué circunscripciones.

Señalan en Génova que detrás de Vox están “Marine Le Pen, además de la ultraderecha alemana” y que ese apoyo se traduce además en una vía de financiación del partido que lidera Santiago Abascal, que fue miembro muy destacado del PP vasco.

“La ultraderecha francesa y alemana no entiende porqué en España no se da ese factor xenófobo y antieuropeo de sus países”, ese caldo de cultivo que le permite arremeter contra la inmigración de origen musulmán o los refugiados sirios, explica un alto dirigente de Génova a El Independiente. De ahí que el partido de Le Pen, Frente Nacional, y Alternativa para Alemania la estén inyectando “una pasta indecente” a Vox para asegurar su crecimiento, afirma.

Reunión con Le Pen y con Petry

Abascal no oculta sus simpatías hacia Le Pen, con quien se reunió en abril del pasado año. Allí constató coincidencias en “defensa de la soberanía nacional, la protección de la identidad cristiana de Europa y la reacción frente a la dictadura de la corrección política”, según recoge la página web de Vox. Además, ha participado en alguna cumbre junto otros dirigentes de la ultraderecha europea como Frauke Petry, de Alternativa por Alemania, y Geert Wilders, del partido holandés PVV (Partido de la Libertad).

En el PP quitan además, importancia al número de asistentes al acto de Vistalagre, que rebajan de 10.000 a 7.000 para agregar que reunir a ese número de personas en Madrid “está tirado”. Atribuyen a una mezcla de “enfado y de curiosidad” la presencia a un acto “del que muchos salieron con mal sabor de boca”, en lo que supone la asunción de que allí se reunieron no pocos votantes del PP. De hecho, hay empresas demoscópicas que hablan de hasta 500.000 votos para Vox y de un 1,4 por ciento de respaldo, sin ir más lejos, el CIS, y ese es un votante que procede del PP.

El acto de Vistalegre “puede costar entre 60.000 y 100.000 euros”

Otro dirigente popular no quiere entrar en honduras sobre el origen de la financiación de Vox, aunque admite que el acto del fin de semana “puede costar entre 60.000 y 100.000 euros” y esta formación ha subvencionado, por ejemplo, autobuses desde toda España para acudir a Barcelona en apoyo de la Policía y Guardia Civil.

Sin embargo, lejos de considerar a Vox una amenaza, opina que la elección de Pablo Casado ha sido una mala noticia para Abascal y que el acto de Vistalegre tiene mucho más de llamada de atención, hasta de “canto del cisne”, para aproximarse al PP. Algo así como “vamos a acelerar esto que se nos van”, según describe muy gráficamente este dirigente que admite la existencia de votantes del PP “que se cabrearon y se fueron a Vox, pero ahora eso no lo veo”, es más, cree que muchos de aquellos están retornando.

Génova ha desactivado al partido de Benigno Blanco, Avanza

El explícito apoyo a Casado de José María Aznar, cada vez más próximo a su partido, o el de la ex presidenta del PP vasco María San Gil, ha revertido la fuga por la derecha, aducen. Otro antiguo dirigente y ex cabeza de lista europeo, como Jaime Mayor Oreja, muy crítico con Mariano Rajoy, expresó también su respaldo al nuevo líder del PP en el proceso de primarias.

Génova ha conseguido desactivar asimismo el proyecto del ex secretario de Estado y ex presidente del Foro de la Familia, Benigno Blanco, que puso en marcha el partido Avanza. En este caso, interlocutores del PP le han convencido de que no se presente a las próximas contiendas electorales, aunque la decisión de Avanza no se terminará de tomar formalmente hasta principios de diciembre.

Apelar al voto útil

De momento, el mensaje de los populares se centra en apelar al voto útil, en la advertencia de que los restos de voto en según qué circunscripciones pueden redundar en beneficio de partidos como Podemos y hacer posible gobiernos de coalición con el PSOE. Exorcizar, en definitiva, el riesgo de mayor fragmentación electoral, que impida una coalición de centro derecha del PP con Ciudadanos, a sabiendas de que el actual panorama parlamentario aventura la imposibilidad de nuevas mayorías absolutas.

También asumen que “habrá que hacer mucha pedagogía ante los discursos facilones. Dar recetas fáciles para temas complejos es populismo”. Explicar, por ejemplo “que la desaparición de las Comunidades Autónomas exigiría una reforma constitucional completa y agravada, lo que es un riesgo y, además, no estamos en eso”. En cuanto a Cataluña “el discurso de Pablo no puede ser más duro”, y respecto a materia migratoria el PP “es  muy claro”.

No va a haber, aseguran, más giro a la derecha, sino, como dijo Casado ayer, se trata de ampliar la base electoral, ser transversales, sin necesidad de moverse de sus postulados.