Tres años en nivel de alerta antiterrorista 4 y sin visos de que se vaya a rebajar a corto plazo

Agentes de la Policía Nacional, patrullando en la céntrica Plaza del Callo de Madrid.

Cuatro ataques terroristas en cuatro países de tres continentes diferentes estremecieron al mundo el 26 de junio de 2015. El yihadismo sembró el terror en una jornada sangrienta en Susa (Túnez), Saint-Quentin-Fallavier (Francia), Kuwait y Mogadiscio (Somalia) al perpetrar atentados que acabaron con la vida de 73 personas y provocaron heridas a varios centenares. Aquellas imágenes eclipsaron una noticia de gran relevancia internacional conocida aquel día: el Tribunal Supremo de EEUU había legalizado el matrimonio gay en todo el país.

Las acciones reivindicadas por el Estado Islámico en el Norte de África, Europa y Asia tuvieron consecuencias directas en España. El Gobierno acordó aquel mismo viernes elevar de 3 a 4 -en una escala de 5- el nivel de alerta antiterrorista invocando tres razones: la cercanía geográfica de dos de los tres países atacados, la información que manejaban los servicios secretos y la inminencia de la celebración del primer aniversario del autoproclamado Califato del Estado Islámico (28 de junio). Era el nivel más alto desde que tuvo lugar la matanza del 11-M en 2004.

Tres años después de que se extremaran las medidas de seguridad, con mayor presencia de policías en la calle y más vigilancia en las infraestructuras críticas, España mantiene la alerta y no hay visos de que a corto plazo vayan a relajarse las medidas. La celebración de los XVIII Juegos Mediterráneos, que acoge Tarragona desde este viernes y hasta el próximo 1 de julio, representa un escaparate a nivel internacional que no aconseja precisamente reducir la seguridad.

La mesa de valoración de la amenaza, que se reúne cada semana desde que está activado el nivel 4 para analizar la situación, ha acordado este jueves mantener la alerta. “Nadie ha planteado bajarlo porque en cualquier momento te pueden sacudir. Por desgracia ya hemos comprobado que montar un atentado cuesta menos de 1.000 euros”, afirman fuentes de la lucha antiterrorista a El Independiente. Desde 2015 hasta el pasado 18 de mayo, últimos datos difundidos por el Ministerio del Interior, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado habían desarrollado 139 operaciones contra el terrorismo yihadista en España que se saldaron con 239 detenciones.

En torno a dicha mesa se sientan la Guardia Civil, la Policía Nacional, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) y el servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas. A raíz de la llegada de Juan Ignacio Zoido a Interior, también se incorporaron los Mossos d’Esquadra y la Ertzaintza, lo que ha permitido a las policías autonómicas acceder a información policial europea y mejorar sus capacidades en inteligencia.

Nadie plantea bajar el nivel de alerta porque en cualquier momento te pueden sacudir. Montar un atentado cuesta menos de 1.000 euros”, dice un experto antiterrorista

“No sólo se evalúan los problemas internos, también los externos como los retornados, los posibles lobos solitarios o los intereses de España fuera de nuestras fronteras”, agregan las fuentes, que insisten en que “ningún especialista” ha propuesto en este momento que se reduzca el nivel de alerta.

La activación del nivel 5 se reserva a situaciones en las que, por la información obtenida por los servicios de Inteligencia, se da por segura la inminencia de un ataque e implica la presencia de militares en las infraestructuras críticas, nudos de comunicación y espacios de aglomeración de personas. No se juzgó necesario elevarlo ni tras el doble atentado que el Estado Islámico cometió en Barcelona y Cambrils (Tarragona) en agosto del pasado año, lo que da una idea de su excepcionalidad.

El caso de Bélgica

En otros países centroeuropeos sí se ha revisado a la baja en los últimos meses el nivel que calibra el riesgo de atentados, a pesar de estar en el blanco del terrorismo yihadista. Es el caso de Bélgica, que el pasado mes de enero redujo de 3 a 2 (en una escala de 4) por primera vez desde el año 2015. Ese escenario suponía que el riesgo de sufrir una acción terrorista era “improbable” y conllevaba una reducción de los militares desplegados en la calle.

No es el caso de Inglaterra, que se mantiene en el penúltimo escalón como España. Las autoridades del Reino Unido justifican el mantenimiento de ese nivel de alerta -entre otros motivos- por el riesgo potencial que supondría el eventual regreso de combatientes en Siria e Irak.