‘Santi Potros’ y ‘Kantauri’, entre los etarras que cumplen los requisitos de edad y enfermedad grave

El anunció tiene ya detalle. Dejó de ser un rumor al inicio del Gobierno Sánchez para pasar a ser una medida más que probable tras el encuentro Sánchez-Urkullu del lunes y terminar siendo hoy una decisión gubernamental a punto de ejecutar. El acercamiento de presos de ETA a Euskadi es ya una realidad y los detalles de cómo y a quién se aplicará comienzan a conocerse. Por ahora, el acercamiento a cárceles vascas o cercanas al País Vasco será “individualizado” y dirigido únicamente a presos de la banda que estén gravemente enfermos o que hayan cumplido ya los 70 años. Estos serán los dos criterios iniciales que aplicará el Ejecutivo del PSOE para cambiar la política penitenciaria que desde los años 80 se aplica a los miembros de ETA y que cumplirían actualmente apenas 24 presos de la banda.

De ellos, sólo tres superan los 70 años, el resto son reos que padecen algún tipo de enfermedad grave o incurable, según consta en los informes elaborados por el colectivo de familiares de los presos de ETA, Etxerat. En este primer grupo que podrían ser acercados al País Vasco, por cumplir los criterios fijados por Interior, figuran nombre relevantes como los de Santiago Arróspide Sarasola, ‘Santi Potros’, que el pasado 2 de febrero cumplió 70 años. Quien fuera número 1 de ETA (Lasarte, 1948) ya cumplió 28 años en prisión y tras ser puesto en libertad en diciembre de 2014 fue detenido de nuevo, apenas mes y medio después, acusado de nuevos atentados. Desde entonces se encuentra en prisión. ‘Santi Potros’ acumula una larga trayectoria criminal, que suman cerca de 3.100 años de cárcel por haber participado en algunos de los más graves atentados en la historia de ETA, como el cometió en el supermercado Hipercor de Barcelona o el coche bomba colocado en la Plaza República Dominicana de Madrid. Arrospide Sarasola se ha desmarcado de ETA en los últimos años y su salida de prisión estaba prevista para 2019.

Sólo tres presos de ETA superan los 70 años de edad, a los que se suman 21 gravemente enfermos

Otro de los etarras que se ha hecho anciano entre rejas es Sebastián Etxaniz Alkorta, antiguo miembro del ‘comando Vizcaya’ de ETA condenado por el asesinato de un policía municipal en Basauri, José Aíbar, el 30 de junio de 1982. Además está condenado por haber participado en numerosos atentados entre 191 y 1985, los años más duros de ETA, acciones que provocaron 17 muertos. Fue detenido en Nicaragua y tras ser juzgado en España fue absuelto por un error. Huyó a Venezuela desde donde fue tras ser extraditado en 2002, por lo que fue indemnizado por el Gobierno de Chavez. Cumplé 95 años de condena. El tercero de los etarras ‘ancianos’ es Joseba Arregi, que actualmente cuenta con 72 años. Además, existen decenas de presos de ETA cuya edad supera los 60 años.

224 presos de ETA en España

Junto a ellos, en la larga lista de 224 presos de ETA que aún cumplen condena en cárceles españolas, además de los cerca de medio centenar que lo hacen en centros penitenciarios galos, existe algo más de una veintena de condenados que se encuentran gravemente enfermos. Entre las patologías que padecen se encuentran el cáncer, el VIH, la esquizofrenia, diversos trastornos obsesivo compulsivos o la esclerosis múltiple, entre otras. En Etxerat tiene identificados a 13 etarras varones y entre ellos algunos nombres de peso en la historia de la banda, como José Arizkuren Ruiz, ‘Kantauri’. Cumple condena por haber participado u ordenado, -como jefe militar de ETA-, en numerosos atentados de ETA, que provocaron una veintena de muertos -Gregorio Ordóñez o Fernando Buesa, entre otros-, además de secuestros como los de José Antonio Ortega Lara o Cosme Declaux, entre otros. Actualmente esta diagnosticado de una cardiopatía isquémica severa después de haber sufrido un infarto de miocardio en 2011.

En la lista de presos enfermos también aparece Mikel Arrieta Llopis, que fue expulsado de México y entregado a España en 2000, desde cuando cumple condena en prisión. Está acusado de cinco asesinatos, entre ellos el del ingeniero de la central nuclear de Lemóniz, Ángel Pascual. Otro de los presos enfermos, Ibon Iparragirre, enfermo de Sida, cumple condena atenuada en la unidad de psiquiatría del centro Aita Menni de Mondragón. Está condenado a 299 años de prisión por la colocación de un coche bomba ante el cuartel de la Ertzaintza de Ondarroa (Vizcaya). Otro de los presos enfermos, Aitzol Gogorza cumple también prisión en un centro psiquiátrico después de que la Audiencia Nacional autorizara su traslado desde la prisión de Basauri.

El 66% de los etarras presos cuplé condena en una prisión alejada más de 600 kilómetros de Euskadi

Actualmente la mayor parte de los presos de ETA están ingresados en prisiones alejadas de Euskadi. El 66% de los 224 reclusos lo hacen en centros penitenciarios alejados del País Vasco entre 600 y 1.100 kilómetros. Las prisiones que más etarras acogen son las de Cádiz. En Puerto I-III se encuentran veinte etarras. Tras ellas figuran las cárceles de Murcia y Castellón, con 16 etarras presos cada una de ellas, seguidas por Valencia (14), Granada (13) y Valencia (10). Casi una cuarta parte de los presos de ETA están ingresados en centros penitenciarios situados a una distancia de entre 400 y 590 kilómetros del País Vasco y apenas una veintena lo hacen cerca de Euskadi, en prisiones ubicadas a entre 100 y 390 kilómetros.

Las asociaciones, reacias

Por el momento se ha señalado que será la edad y el estado de salud los dos criterios prioritarios que se tendrán en cuenta para abordar los acercamientos. No se descarta que entre los criterios que también se  tengan en cuenta se incluyan haber acreditado un repudio a ETA, un rechazo a la violencia o tener gran parte de la condena cumplida.

Francia comenzó en enero de este año el proceso de acercamiento de presos, que al igual que lo anunciado ahora por el Ejecutivo de Pedro Sánchez también planteó como “individualizado”, bajo unos criterios determinados y previa información directa a las víctimas. Por ahora ha acercado a doce y media de reclusos. En el caso del ministerio de Interior francés se citó a las principales asociaciones de víctimas del terrorismo para trasladarles los criterios que iba a aplicar; no tener condena por delitos de sangre o estar cerca de cumplir la condena impuesta.

El pasado lunes también el ministro de Interior de España, Fernando Grande Marlaska, se citó con las asociaciones de víctimas para comunicarles cuál iba a ser la posición del Gobierno en esta materia. El ministro se comprometió a respetar en todo momento la legislación penitenciaria y a mantener un respeto a la memoria de las víctimas. El anuncio hecho por el Gobierno de modificar la política penitenciaria ha suscitado ciertas reservas en algunas asociaciones de víctimas. Así, colectivos como la AVT, Dignidad y Justicia o la Fundación de Víctimas del Terrorismo se han manifestado en contra de un cambio en la política carcelaria que se aplica a los etarras si estos no colaboran con la Justicia para el esclarecimiento de los cientos de crímenes sin resolver de la banda. En cambio, desde el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) se han mostrado dispuestas a aceptar un acercamiento individualizado de reclusos de ETA siempre que repudien el uso de la violencia hecho por la organización terrorista.