La tensión en Italia y España no frenará la recuperación

Si miramos atrás, el mes de mayo estuvo marcado por la reaparición de los riesgos políticos en Italia y España y por las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y algunos de sus principales socios. En este último punto, aunque creemos que se trata fundamentalmente de una táctica de negociación de la administración estadounidense, los aranceles anunciados contra Europa, Canadá y México, así como las medidas de represalia, constituyen un claro riesgo para el crecimiento mundial.

Pero, a pesar de estas incertidumbres, en Mirabaud vemos que el crecimiento económico macro está acelerando durante el segundo trimestre y las perspectivas de beneficios están revisándose al alza.

Si analizamos área por área, hemos de destacar en primer lugar que el efecto de los acontecimientos políticos en Italia y España sobre el crecimiento económico macro debería ser escaso, siempre y cuando la incertidumbre no se instale de forma prolongada. En este último caso, la confianza de los consumidores y los inversores sí podría girar a la baja.

El impacto de los acontecimientos políticos en Italia y España sobre el crecimiento económico debería ser escaso

Si nos centramos en España, no prevemos que el reciente cambio de Gobierno tenga efecto sobre las empresas cotizadas a corto plazo. Al respecto de Italia, si bien es cierto que en Europa el temor a que se instaure una política anti-europea en el país tiñó de rojo los mercados, creemos que la situación actual no debería cuestionar el escenario de crecimiento económico, y su efecto sobre la confianza de los consumidores debería ser moderado. Es más, prevemos una estabilización de los mercados, principalmente si tenemos en cuenta que los beneficios previstos de las empresas se han revisado al alza a raíz de la depreciación de más del 3% del euro durante el mes.

Retomando el cómputo global, los avances fueron nulos en las bolsas durante el mes de mayo, registrándose grandes variaciones regionales. Los mercados de la periferia de la zona euro y los países emergentes cayeron con fuerza, mientras que los mercados de los países desarrollados registraron ganancias ligeramente positivas. El valor del dólar estadounidense desempeñó un papel protagonista, así como las sorpresas económicas, más favorables en Estados Unidos que en Europa.

Hemos rebajado el peso del sector bancario europeo dada la rebaja de los beneficios previstos

En este contexto, dentro de nuestras exposiciones sectoriales, hemos rebajado el peso del sector bancario europeo hasta neutral. Los beneficios previstos se han revisado a la baja, los tipos de interés siguen descendiendo y la curva de rendimientos continúa aplanándose; además, los bancos siguen estando muy expuestos a la deuda de los países de la periferia. En Estados Unidos, preferimos los valores biotecnológicos de pequeña capitalización, en detrimento de las grandes empresas del sector.

Analizando los mercados de renta fija, vemos que asistimos a una evolución diametralmente opuesta entre los países de la periferia de la zona euro y los países cuyos títulos actúan como refugio. En este sentido, los inversores salieron de sus posiciones en deuda italiana y española para refugiarse en la deuda de los países centrales de la zona euro, Suiza y Estados Unidos.

Por otro lado, la deuda pública estadounidense superó a los bonos corporativos de alta calidad crediticia y a los de alto rendimiento. Los bonos de los países emergentes también sufrieron debido a las malas noticias que surgieron en algunos países de Latinoamérica y a la revalorización del dólar. En este terreno, mantenemos nuestra recomendación de sobreponderar Asia, región que bate al índice general de los mercados emergentes gracias a la firmeza de sus monedas y a una dinámica de beneficios mucho más sólida que en Latinoamérica y en los países del Europa oriental.

A grandes rasgos, y como conclusión, nos encontramos en un entorno en el que hemos optado por posicionar las carteras para obtener beneficios de la aceleración cíclica y la normalización de los tipos de interés. La gestión activa y de valor añadido sigue siendo, en nuestra opinión, la mejor aproximación estratégica.


Elena Villalba es directora de ventas de Mirabaud Asset Management para España, Portugal y Latinoamérica