La consolidación del bipartidismo imperfecto

El PP llevaba meses tocado. La última encuesta del CIS, realizada el pasado mes de abril, aunque le situaba como partido más votado, rebajaba su expectativa de voto al 24%, nueve puntos menos de lo que consiguió en las elecciones del 26 de junio de 2016.

La encuesta que publica El Indepediente/Prensa Ibérica, elaborada tras la victoria de la moción de censura, la dimisión de Rajoy como presidente del PP y  la formación del nuevo gobierno de Pedro Sánchez, le da al PP un 24,9%. Es decir, le otorga un suelo electoral muy sólido cercano al 25%, lo que permite al partido conservador, si resuelve bien el relevo en su liderazgo, volver a optar a recuperar el poder.

Pero lo más relevante del sondeo es la subida del PSOE (27,1% del voto), nada menos que cinco puntos más de lo que arrojaba la encuesta del CIS del mes de abril. La mejor noticia para el PSOE es que logra su ascenso a costa de la caída de Unidos Podemos, que pierde cinco puntos desde abril y seis puntos y medio desde las elecciones del 26-J.

Eso es justamente lo que se buscaba desde Ferraz: consolidar el liderazgo socialista entre los votantes de izquierda sin competir con el partido de Pablo Iglesias en el terreno del populismo. Ni el gobierno que ha compuesto Sánchez, ni las medidas que de momento se apuntan, suponen un giro radical del PSOE hacia la izquierda. Más bien, lo que pretende el presidente es volver a colocar al Partido Socialista en un espectro de centro izquierda, como estuvo en los momentos en los que consiguió sus más holgadas victorias electorales.

A pesar de que Ciudadanos, con un 20,6% del voto, logra la mayor subida desde las elecciones del 26 de junio de 2016 (aumenta su intención de voto en 7,5 puntos), queda 2,2 puntos por debajo de lo que le daba la encuesta del CIS del mes de abril. Un partido que aspiraba a ganar, si se hubieran convocado este otoño elecciones anticipadas, se tiene que conformar ahora con una tercera plaza, por debajo del PSOE y del PP, según el sondeo de DYM.

El dibujo por ideologías ofrece una mayoría de centro derecha (PP y Ciudadanos suman un 45,5% frente al 41,7% de la suma de PSOE y Unidos Podemos), porcentajes muy similares a los que se registraron en las elecciones del 26-J (el centro derecha obtuvo el 46% del voto, mientras que la izquierda logró el apoyo del 43,8%). La diferencia es que en el bloque de centro derecha es mayor el peso de Ciudadanos, mientras que en la izquierda es mayor el peso del PSOE gracias a la caída de Podemos.

Sánchez es el líder más valorado y ha vuelto a colocar en cabeza al PSOE. El PP aguanta y sus opciones dependen de su renovación

Es decir, que se ha producido un desplazamiento del voto de los ciudadanos hacia el centro, que es donde tradicionalmente se han ganado las batallas electorales en España.

¿Cuáles son las conclusiones a la vista de este sondeo?

El PSOE ha recuperado opciones para ganar las elecciones. Tiene la oportunidad de reforzar su posición desde el gobierno si no comete errores, como, por ejemplo, el nombramiento de Màxim Huerta como ministro de Cultura y Deportes. El flanco más complicado del gobierno va a ser la gestión del problema independentista en Cataluña. La mayoría de los ciudadanos no es partidaria de ceder en cuestiones sustanciales. Ese puede ser el talón de Aquiles del gobierno. Una de las grandes ventajas que tiene estar en el gobierno (al margen del BOE) es poder convocar las elecciones. Aunque la intención de Sánchez es agotar la legislatura, la mayoría de los ciudadanos es partidaria del adelanto electoral, algo que él mismo prometió durante la moción de censura. El presidente aprovechará el mejor momento del PSOE para hacerlo.

2ª El PP mantiene un suelo muy firme. En su momento más bajo le apoya casi el 25% de los votantes. El futuro del partido conservador depende de lo que ocurra en su próximo congreso. Una renovación de dirigentes y de discurso le ayudaría a recuperar la confianza de buena parte de sus simpatizantes desencantados por la corrupción y que acabaron votando a Ciudadanos. La elección del nuevo presidente debería hacerse pensando en ganar las próximas elecciones. Núñez-Feijóo aparece como el favorito entre los militantes del PP, pero Sáenz de Santamaría es la mejor valorada entre el conjunto de los votantes, y, muy especialmente, entre los que apoyan a Ciudadanos, que es el caladero electoral en el que puede recuperar parte de los tres millones de votos perdidos.

Ciudadanos y Unidos Podemos tienen que cambiar sus estrategias para recuperar atractivo

3ª Ciudadanos ha sufrido de manera especial el triunfo de la moción de censura de Sánchez. Se coloca con un estimable 20% en intención de voto, pero como había centrado todo su discurso en el adelanto electoral, al alejarse esa posibilidad se ve obligado a rehacer su estrategia. El partido de Albert Rivera tendrá opciones de recuperar el protagonismo perdido si el gobierno cede más de la cuenta en Cataluña. Pero el partido naranja no debería fiarlo todo a esa carta. El gran peligro de Ciudadanos en esta legislatura es que un moderado PSOE y un renovado PP le coman el espacio del centro.

4ª Unidos Podemos es, sin duda, el partido que más se ha desgastado por estar en la oposición. Sus disputas internas, su excesiva radicalidad, sumado a la polémica compra del chalet por parte de sus líderes, Pablo Iglesias e Irene Montero, le han hecho perder atractivo entre el votante clásico de izquierda, que ha vuelto a confiar en el PSOE. La coalición lo tiene ahora aún más complicado. Ha respaldado la moción de censura que ha llevado a Moncloa a Sánchez pero aún no ha capitalizado ese apoyo. No sólo no ha conseguido entrar en el gobierno, sino que las políticas que piensa poner en práctica Sánchez nada tienen que ver con su programa, sobre todo en economía. Tampoco puede jugar a hacer una oposición feroz para hacer caer al gobierno socialista ya que esa eventualidad podría devolver el poder al centro derecha (una coalición de PP y Ciudadanos). Iglesias tendrá que moverse en el alambre y demostrar si es un político de altura.

En definitiva, esta legislatura es una oportunidad para la recuperación del bipartidismo. Aunque Ciudadanos y Unidos Podemos mantendrán una importante cuota de respaldo electoral, PSOE y PP podrían consolidarse como las grandes opciones para la gran mayoría de votantes.