Calma tensa. ¿Hasta cuándo?

Las amenazas para la economía del Gobierno de Pedro Sánchez.

La opinión pública española disfruta de cierto sosiego en estos días. Cunde la sensación de que después de la sentencia sobre el caso Gürtel ha sucedido lo que tenía que suceder. Según la encuesta de Instituto DYM que publica este diario, una amplia mayoría de los españoles respalda la moción de censura presentada por el PSOE y aprueba el nuevo gobierno.

Por lo que atañe al bando contrario, el acuerdo con la dimisión de Rajoy como presidente del Partido Popular es casi unánime, incluso entre sus propios votantes. Podría parecer que la sociedad se ha vuelto a reconciliar con el sistema político, que la desafección es cosa del pasado. Pero no es así. La política española, en línea con las democracias occidentales después de la crisis, está sometida a tensiones que debilitan el centro político y que provocan incertidumbre.

En estas circunstancias, no es previsible que en el corto plazo la actividad política vuelva a suscitar adhesiones generalizadas. Los consensos amplios en torno a un proyecto político hegemónico o a un líder nacional encuentran difícil cabida en la política actual.

Los consensos amplios en torno a un proyecto político hegemónico o a un líder nacional encuentran difícil cabida en la política actual

Los cuatro grandes partidos van desplazando sus apoyos hacia los extremos del eje izquierda derecha. Ciudadanos crece porque capta electores moderados del PP, y el PSOE crece sobre todo porque capta electores moderados de Unidos Podemos. Ninguna de las batallas que están librando tiene como objetivo conquistar el centro político, que supone la tercera parte del censo electoral.

Autoposicionamiento ideológico

Autoposicionamiento ideológico

En este segmento son más de la mitad de los votantes los que no tienen decidido a qué partido votaría si se celebrasen elecciones generales o que directamente han decidido que no votarían a ninguno. El resultado se refleja en el gráfico adjunto, en el que se comprueba que desde las elecciones generales del 26 de junio el mapa político se ha sometido a un claro movimiento centrífugo. Unidos Podemos y PSOE consolidan sus posiciones en el frente de la izquierda y Ciudadanos y el Partido Popular en el de la derecha.

El gobierno cuenta con cierto margen de credibilidad, pero afronta retos complicados.No tiene ante sí un camino de rosas

No se atisba que alguno de los líderes de los cuatro partidos principales pueda captar apoyos trasversales. Todos ellos obtienen valoraciones inferiores a cinco entre los electores que se autoposicionan en el centro político. Además, como es previsible, empeoran fuera de su territorio. Pedro Sánchez, el menos malo para el bando contrario, alcanza el cuatro entre los votantes de derecha y centro derecha.

Valoración de líderes

Valoración de líderes

Además de los problemas globales, España afronta el problema de Cataluña, que como demuestra la encuesta de Instituto DYM polariza las opiniones de los españoles. El levantamiento del artículo 155 o la realización de cesiones a Cataluña para rebajar la tensión social son apoyados y rechazados casi a partes iguales.

No conviene que los últimos acontecimientos lleven a engaño. El gobierno cuenta con cierto margen de credibilidad, que ha ganado mediante la moción de censura. Pero afronta retos complicados y tendrá que tomar decisiones que provocarán la respuesta vehemente de sus adversarios políticos, tanto a su izquierda como a su derecha. No tiene ante sí un camino de rosas. En este momento no se puede descartar casi nada: ni que vuelva la mirada al centro para explorar ámbitos de encuentro, neutralizando a Ciudadanos y al PP, ni que intente dominar el espacio de la izquierda, neutralizando a Podemos, ni que dé por buena su posición actual e intente postergar algunas decisiones relevantes que puedan provocar rechazo.